A la intemperie y con sus pertenencias en bolsas: así pasan la noche los que no consiguieron un cupo en albergues de Pereira
Algunos pereiranos esperan un cupo en los albergues para salir de las calles y empezar a reconstruir sus vidas.
Noticias RCN
02:20 p. m.
Pereira, sin duda, ha sido una de las ciudades más afectadas por el sismo de magnitud 7,4 que golpeó el Pacífico colombiano a primera hora del lunes, 10 de agosto.
Según el último reporte de la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales), “el número de víctimas fatales asciende a 88, mientras 279 personas se encuentran heridas y otras 45 permanecen desaparecidas”.
Además, la ciudad “reporta 75 edificios colapsados y afectaciones en aproximadamente 14 vías y puentes”, mientras, “la Terminal de Transporte permanece cerrada y el Aeropuerto Internacional Matecaña presenta operación restringida”.
Personas que no han conseguido un cupo en los albergues de la ciudad duermen a la intemperie:
Al menos 600 personas que perdieron su hogar o no han podido regresar por riesgo de desplome llegaron al parque Olaya Herrera, donde fue habilitado un albergue temporal, para recibirlos.
Sin embargo, no todos consiguieron un cupo. Es el caso de Yorman Osorio, quien se hospedaba en un hotel que quedó en ruinas, pero logró salir de los escombros con la idea de buscar refugio. Hoy vive bajo un árbol: “Gracias a Dios hay vida y salud, pero estamos un poco incomodos, sí. No hay forma de ir al baño, darse una ducha”.
Como él, Héctor Loaiza espera que otras personas salgan del albergue para dormir, aunque sea, bajo una carpa: “Nos dijeron: Muchachos, vayan y escampen al lado hasta que haya un cupito. Si otras personas salen, podemos meterlos, nosotros les escribimos”.
Voluntarios son una “luz” de esperanza para los que no consiguieron un cupo:
En medio de la difícil situación, ha sido clave la solidaridad de los pereiranos que corrieron con suerte. José Luis Tangarife, voluntario, explicó que “organizamos el tema para que la ciudadanía trajera víveres no perecederos y refrescos y así preparar los desayunos, almuerzos, cenas y meriendas de las personas que resultaron afectadas”.
Su labor se concentra en el parque Olaya Herrera, donde cientos de familias buscan la manera de reconstruir su vida y sobreponerse a la tragedia.