Canal del Dique: diez años de la calamidad más grande del Atlántico

A las 4:00 de la tarde del 30 de noviembre de 2010 los habitantes de sur de Atlántico fueron testigos del rompimiento del terraplén.


Noticias RCN

nov 30 de 2020
04:43 p. m.

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Al recordar el día de la tragedia, es imposible no quedar al borde del llanto y que el corazón se inunde de tristeza.

Ana Mercedes Mercado, una matrona que se dedica a la venta de bollos de maíz en Santa Lucía, sur de Atlántico, recuerda la agonía y el desespero de esa fatídica tarde. “La gente gritaba que se había roto el dique y nosostros salimos corriendo hacia la orilla de la carretera".

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No había otra alternativa sino correr. La corriente incontrolable del canal del dique inundó cinco municipios: Santa Lucía, Campo de la Cruz, Manatí, Candelaria y Repelón. El agua abrió un inmenso hueco de 214 metros por donde entraban 1.400 metros cúbicos de agua por segundo.

Con nostalgia, y reprimiendo el llanto, Ana cuenta lo que la emergencia le quitó: “perdimos todo. Tenía una cría grande de patos y de gallinas y mi esposo una finiquita y lo perdimos todo”.

El departamento de Atlántico sufrió la peor tragedia de su historia, 180.000 personas resultaron afectadas, 35.000 hectáreas de tierras fértiles, los sueños y las pertenecías de miles de habitantes quedaron bajo el agua.

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Hay daminificados como Norman Polo que no olvidan la carrera para salvar a su familia. “Unos fuimos para un sector que llamamos Lomita Arena, allá en Calamar, y desocupamos el pueblo, lo dejamos solo”, señala con tristeza.

La Vía Oriental, que no fue cubierta por el agua del canal del dique, se llenó de cambuches elaborados con madera plásticos negros. Con sufrimiento y necesidades, los damnificados levantaron sus propios refugios.

La huella del desastre permanece en la memoria de los damnificados y en el bolsillo de muchos, que a pesar de los años no han podido recuperarse. Arisleida Orozco dice que a su esposo lo persigue una especie de mala suerte después de la inundación.  "Más nunca le ha servido un cultivo. No le sale nada, siembra y no sale nada”.

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La maniobras para cerrar el boquete eran complicadas, la fuerza de la corriente impedía avanzar con rapidez. Solo el 25 de enero de 2011, 56 días después del inicio de la emergencia, las autoridades reportaron el cierre del inmenso agujero. Luego, inició el trabajo para evacuar el agua de las poblaciones.

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