Así combaten desde el aire los incendios que mantienen en alerta al Tolima
La Fuerza Aérea ya acumula más de 82 horas de vuelo y ha realizado 308 descargas de agua.
Noticias RCN
01:56 p. m.
Los incendios forestales que afectan diferentes zonas del Tolima han obligado a reforzar las labores de emergencia desde tierra y aire. Ante la extensión de algunos de los focos, la Fuerza Pública ha puesto en marcha un operativo que combina aeronaves, helicópteros y tecnología de drones para localizar los puntos más críticos y contener el avance de las llamas.
La estrategia no se limita a las horas del día. Algunas de las operaciones también se han desarrollado durante la noche y la madrugada, utilizando equipos tecnológicos que permiten identificar los sectores donde el fuego continúa activo.
Municipios como San Luis, Ortega, Melgar, Carmen de Apicalá y Suárez han concentrado parte de estas labores.
¿Cómo están combatiendo los incendios desde el aire?
La Fuerza Aérea Colombiana ha mantenido un despliegue constante para apoyar a los organismos encargados de controlar las emergencias.
Hasta el momento, la institución completa más de 82 horas de vuelo y 308 descargas de agua sobre las zonas afectadas por las llamas.
El coronel Daniel Zaque, comandante del Comando Aéreo de Combate N.° 4, explicó que detrás de cada operación existe un importante despliegue de personal, tanto en las aeronaves como en tierra.
Tenemos una gran cantidad de hombres apagando el incendio desde nuestras aeronaves, más el personal que está aquí en la unidad alistando las aeronaves.
De esta manera, las tripulaciones realizan descargas directamente sobre los puntos donde el fuego representa una mayor amenaza, mientras los equipos en tierra coordinan las acciones necesarias para evitar que las llamas continúen extendiéndose.
¿Qué papel están cumpliendo los drones?
Uno de los elementos que ha tomado mayor importancia durante estas emergencias es el uso de drones equipados con tecnología de vigilancia.
Estos dispositivos permiten sobrevolar las áreas afectadas y localizar los llamados puntos calientes, es decir, lugares donde todavía existe fuego o altas temperaturas que podrían provocar una nueva propagación de las llamas.
La información obtenida mediante estos vuelos es posteriormente utilizada para orientar las operaciones aéreas y determinar dónde se necesitan nuevas descargas de agua.