Dani Zúñiga, la estudiante con ceguera total que dejó atrás una casa de zinc y ahora tiene un hogar digno
La precariedad de su casa de madera, con techo de zinc que se inundaba cada vez que llovía, alejaba a la pequeña de sus clases y afectaba su salud.
Dani Zúñiga, estudiante de Cartagena con ceguera total y frecuentes crisis de epilepsia, sueña con convertirse en profesora.
"Yo quiero también ser la profesora para darle clase a los niños como yo”, dice con ilusión. Antes de soñar con enseñar, ya había dado una gran lección en la Institución Educativa Camilo Torres, donde sus compañeros decidieron aprender sistema Braille para comunicarse con ella, convirtiendo la empatía en el mejor ejemplo de inclusión.
Una escuela que se adapta a Dani
“No ha sido fácil, pero con todo el amor y toda para apoyarle sacarla adelante. Siempre se nos han dado las cosas”, recuerda Mercedes Benecia, madre de la menor. Durante años buscó una institución que respondiera a las necesidades de su hija y le garantizara educación inclusiva.
El rector Euclides de las Aguas destaca el proceso de adaptación. “Ella ha encontrado en la escuela un espacio acogedor, como un espacio de niños que la quieren bastante… el grupo de apoyo que se ha mantenido con ella le ha permitido adaptarse a la escuela, la escuela adaptarse a ella”, dice.
Una vivienda digna para seguir estudiando
La precariedad de su casa de madera, con techo de zinc que se inundaba cada vez que llovía, alejaba a Dani del colegio y afectaba su salud. Su historia movilizó a la Secretaría de Educación y a empresas privadas para darle una vivienda digna.
“Encontramos una profesora trascendente que se preocupa por sus estudiantes más allá de las aulas, tocó nuestras puertas, buscamos unos donantes y un buen día llegamos hasta su casa”, relató el secretario distrital, Alberto Martínez.
La madre de Dani celebra la nueva oportunidad: “Ya vamos a estar seguros, no vamos a tener esa sobra de que si llueve nos mojamos… saber que la niña no va a estar enferma, que eso era lo que más nos agobiaba”.
La historia de Dani demuestra que la inclusión y la solidaridad pueden transformar vidas y abrir la puerta a un futuro más esperanzador.