De la Espriella designa a fraile dominico como nuevo director del Sena
De la Espriella insiste en que, en su Gobierno, la educación técnica y tecnológica “dejará de ser una alternativa de segunda categoría”.
Noticias RCN
03:49 p. m.
El presidente electo, Abelardo de la Espriella, sigue trabajando en conformar su equipo de Gobierno para el periodo 2026 – 2030. En la tarde del martes, 21 de julio, designó al fraile dominico Ricardo Torres Castro, como el nuevo director del Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena).
De acuerdo con el abogado, que se va a posesionar como presidente dentro de poco más de dos semanas (el viernes 7 de agosto de 2026), la misión de Castro será “fortalecer la formación técnica y tecnológica, recuperar la confianza del sector productivo, modernizar la institución y convertirla nuevamente en el principal aliado de la productividad, la innovación y la movilidad social”.
No más educación técnica o tecnológica como una opción “de segunda categoría”
En el video en el que realizó el anuncio, de la Espriella indicó que en su Gobierno será una prioridad hacer de la formación técnica y tecnológica una apuesta nacional para construir una economía más competitiva, un país con mayores oportunidades y una juventud educada.
Además, señaló que, con Torres Castro, “la educación para el trabajo dejará de ser una alternativa de segunda categoría para convertirse en una prioridad nacional que abra puertas, cierre brechas y transforme vidas”.
¿Quién es el fraile Ricardo Torres Castro?
Ricardo Torres Castro nació en Tunja, Boyacá, y estudió licenciatura en filosofía. Tiene dos maestrías: en administración y en negocios internacionales y marketing estratégico y, actualmente, realiza un doctorado en administración.
A lo largo de su trayectoria profesional ha sido docente, investigador, miembro en juntas directivas, asesor de la dirección general del Centro Nacional de Memoria, decano de la División de Ciencias de la Salud de la Universidad Santo Tomás y rector de la misma universidad, en su sede Medellín.
Además, es reconocido por su vocación de ayuda, oración y voluntariado en zonas de alta complejidad, como el Catatumbo. Los dominicos, la orden religiosa a la que pertenece, forman parte del catolicismo y su presencia en el país se remonta a la época colonial.