Desplazamiento masivo en el Catatumbo: la guerra que atrapó a la población civil
Ante la magnitud del conflicto, las fuerzas militares pusieron en marcha la operación Catatumbo, una estrategia que busca proteger a la población civil.
El inicio del 2025 estuvo marcado por una crisis humanitaria en el Catatumbo, Norte de Santander.
Cerca de 30.000 personas se vieron obligadas a abandonar sus hogares en enero, tras el recrudecimiento de enfrentamientos entre grupos armados ilegales del ELN y las disidencias de las Farc.
Una guerra que dejó a la población campesina atrapada en medio del fuego cruzado y sembró el miedo en las comunidades rurales.
La operación Catatumbo: respuesta militar a la crisis
Ante la magnitud del conflicto, las fuerzas militares pusieron en marcha la operación Catatumbo, una estrategia que busca proteger a la población civil, recuperar territorios y golpear las economías ilegales como el narcotráfico y la minería ilícita.
La presencia de la fuerza pública en el casco urbano de Tibú ha generado una sensación de seguridad, aunque los habitantes temen represalias cuando los soldados se retiran.
En puntos estratégicos como Tres Bocas, a escasos kilómetros de la frontera con Venezuela, el Ejército mantiene destacamentos de hasta 50 hombres para garantizar la seguridad y ejercer control en zonas donde la presencia de los grupos armados es más evidente.
Frontera y narcotráfico: detonantes del conflicto
La crisis en el Catatumbo no puede entenderse sin mirar hacia la frontera con Venezuela. Expertos advierten que esta región se ha convertido en uno de los principales teatros de operaciones de América Latina, debido a la disputa por el narcotráfico y la presencia de organizaciones como el ELN, el Tren de Aragua y las Farc, señaladas como terroristas por Estados Unidos.
El plan de frontera diseñado por las fuerzas militares busca evitar que estructuras armadas provenientes de Venezuela se refugien en Colombia, mientras la población civil sigue enfrentando amenazas, desplazamientos y nuevas formas de ataque, incluso con drones.
Las casas abandonadas, con platos aún servidos y cocinas intactas, son el testimonio silencioso de un conflicto que persiste y que mantiene a miles de familias lejos de sus tierras.