Expedición de Colombia en la Antártida entra en su recta final: estas son las tareas que aún tiene pendientes
De regreso en bahía Fildes, el gigante científico de la Armada completará su misión.
Enfrentándose a un mar tipo dos y vientos de 40 nudos (80 kilómetros por hora), en el día 68 desde que zarpó de Cartagena, el ARC Simón Bolívar, el buque científico más grande de la Armada de Colombia, regresa a bahía Fildes, ubicada en el suroeste de la isla Rey Jorge, en la recta final de su viaje por la Antártida.
Al tratarse de una de las zonas más activas del continente blanco y de mayor accesibilidad, se ha convertido en pista de aterrizaje para otros equipos científicos que visitan el territorio antártico.
¿Qué sigue en la travesía del ARC Simón Bolívar por la Antártida?
Al llegar a bahía Fildes, el gigante científico de la Armada colombiana continuará con el crucero oceanográfico, como explicó al equipo de Noticias RCN que viaja junto a la tripulación, el teniente Juan José Alzate, oficial de división del ARC Simón Bolívar:
“Nos encontramos haciendo tránsito por el estrecho de Bransfield, rumbo a bahía Fildes, donde haremos maniobras de fondeo para continuar realizando las diferentes estaciones oceanográficas que tenemos, en vísperas de finalizar la decimosegunda expedición antártica colombiana, terminar las investigaciones que contribuyen al avance científico del país y, por supuesto, visitar las bases antárticas que tenemos”.
Proyectos de investigación han sido ejecutados en un 95%
24 horas antes, la capitán Rossny Carranza, jefe de crucero del ARC Simón Bolívar, informó que “casi todos los proyectos de investigación en este momento están sobre un 95% de ejecución”.
A la fecha se han realizado al menos 57 estaciones oceanográficas, en donde se llevan a cabo mediciones científicas para monitorear la salud física y química del océano Antártico, con datos sobre su temperatura, salinidad, corrientes marinas y biodiversidad que se han estado compartiendo con al menos cuatro instituciones de investigación en Colombia.
Además, dos hidrófonos submarinos fueron recuperados para que la Universidad de Cornell, en Ithaca, Nueva York, avance en sus investigaciones sobre mamíferos marinos de la Antártida.