Familias en Facatativá intentan recuperar sus casas con baldes y bultos de arena
Tras las lluvias del miércoles, 18 de marzo, 3.000 familias se sumaron a la lista de damnificados en Colombia, por inundaciones y deslizamientos.
Noticias RCN
01:36 p. m.
La vista aérea de Facatativá, Cundinamarca, tras las lluvias registradas la tarde del miércoles, 18 de marzo, es devastadora y recuerda la tragedia a la que se enfrentaron los habitantes del departamento de Córdoba en febrero de 2026.
“Lo ocurrido el día de ayer”, explicó el alcalde de Pacho, Carlos Javier Díaz, “fue producto de un aguacero de más de tres horas y media que incrementó el caudal del río Negro, generando su desbordamiento”.
El aguacero provocó el desbordamiento de quebradas, el deslizamiento de montañas y, en Facatativá, el colapso del alcantarillado; lo que mantiene las calles y viviendas inundadas en 15 barrios y 10 veredas de la zona rural.
En total, son 3.000 las familias damnificadas en el municipio, en donde tratan, con baldes y bultos de arena, de proteger sus viviendas del nivel cambiante del agua.
Habitantes de Facatativá esperan con temor el pronóstico del clima:
A pesar de que no llovió durante la noche ni en las primeras horas del jueves, el nivel del agua ha crecido en los barrios afectados por las inundaciones.
De acuerdo con el alcalde de Facatativá, Lucas Casas, “los embalses están al 100%, no cabe una gota de agua más. El rebose de los embalses, que viene de las partes altas, lo estamos viendo en las casas de los barrios del sur del municipio”.
El agua, dependiendo de la zona, puede dar a los tobillos, las rodillas o la cintura, en el peor de los casos.
Policía, Ejército y personal de gestión de desastres trabajan en el municipio:
Una de las comerciantes afectadas por las lluvias señaló en conversaciones con Noticias RCN que, “desde las 2:00 de la mañana” se encuentran todos despiertos: “Las sirenas nos advirtieron y empezamos a sacar las cosas y a colaborarnos como comunidad”.
Su negocio ha sufrido millonarias pérdidas, “pero, con el apoyo de la comunidad”, indicó que han venido “sacando” sus objetos “de valor, los muebles, para evitar mayores afectaciones”.
Y a la par, 97 funcionarios del Instituto de Caminos y Construcciones de Cundinamarca trabajan con maquinaria amarilla en los frentes críticos junto a 33 frentes de obra, para mitigar el riesgo y restablecer la movilidad en el departamento.