Funcionarios del Inpec se han convertido en guardianes de la vida tras el sismo de 7,4 en Colombia
Incluso habiendo perdido, algunos de ellos, sus hogares y familias, han estado trabajando en la recuperación de los sectores más afectados y la búsqueda de personas entre los escombros.
En medio de la emergencia generada por el sismo de magnitud 7,4, registrado a primera hora del lunes 10 de agosto, con epicentro en San José del Palmar, Chocó, los funcionarios del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) siguen cumpliéndole al país.
Mientras algunos prestan sus servicios en las cárceles, otros se pusieron al servicio de quienes lo perdieron todo durante el sismo que, según el Servicio Geológico, ha sido el más potente de los últimos 10 años en territorio colombiano.
En algunos casos, incluso, los voluntarios del Inpec dejaron en segundo plano el dolor por la pérdida de sus hogares y familias para salir a las calles y ayudar a quienes siguen bajo los escombros o necesitan una mano para empezar a reconstruir su vida.
Funcionarios del Inpec trabajan en las calles para proteger la vida:
Noticias RCN estuvo presente en la Escuela Santa Inés, del barrio Milán, en Manizales, acompañando a “un grupo de 80 jóvenes que están prestando su servicio militar”, pero, según comentó la coronel Claudia Nossa, comandante superior del Inpec: “De manera voluntaria, quisieron ayudar en las labores que resultan tan necesarias en este momento”.
Sin embargo, muchos de ellos, al igual que funcionarios “en Manizales, Pereira, Quibdó, Sevilla y otros municipios perdieron sus viviendas y sus seres queridos”, según la dragoneante del Inpec, Melany Buitrago.
Comprometidos con su labor y el futuro del país:
En un mensaje de ayuda enviado al presidente de la República, Abelardo de la Espriella, la dragoneante Stefani Restrepo advirtió que varios de sus compañeros del Inpec “están sufriendo un golpe devastador. El temblor les arrebató sus hogares y, lo más doloroso, a muchos de ellos también sus seres queridos”.
Y “aun así", han cumplido con su “función, dura y silenciosa, de seguir custodiando al personal privado de la libertad”, mientras conservan la esperanza de sobreponerse a la tragedia, reconstruir sus hogares y ayudar en la búsqueda de personas desaparecidas tras el sismo.