Investigadores chilenos se enfrentan al desafío más grande de la misión en la Antártida
Los chilenos estarán en una isla durante 25 días después de estar en el ARC Simón Bolívar.
Tres investigadores del Instituto Antártico Chileno iniciaron una de las misiones más extremas de sus carreras: permanecer 25 días aislados en una isla antártica azotada por vientos de hasta 120 kilómetros por hora, para desmantelar un refugio histórico y recuperar materiales que intervienen en el medio ambiente.
Christopher, Ignacio y Fernando fueron trasladados en helicóptero desde el buque científico ARC Simón Bolívar hasta esta isla remota, ubicada en el continente blanco. Los tres científicos navegaron durante semanas desde Punta Arenas, monitoreando estaciones y reparando equipos meteorológicos, pero ahora enfrentan el desafío de trabajar completamente a la intemperie.
¿Cuál será la misión?
“Donde está ubicado el primer refugio del INACH que se instaló en 1973, ya está en malas condiciones por el tiempo, por el clima, así que nos toca desarmarlo y recolectar todo lo que esté interviniendo en el medio ambiente”, explicó Fernando Inostroza.
La operación representa uno de los trabajos más complejos realizados en la región. El equipo debe recoger cada resto y pieza arrastrada por las condiciones climáticas extremas para dejar el terreno limpio. “Vamos a hacer una primera avanzada para la remoción de escombros y después esperar a ver si podemos retirar parte de esos insumos hacia Punta Arenas este año o el siguiente”, añadieron.
25 días en la isla
El transporte de suministros constituyó una de las maniobras más riesgosas realizadas con el helicóptero. El piloto debió despegar con carga colgante, cuidando cada movimiento ante posibles ráfagas que pudieran desestabilizar la aeronave.
Los científicos llevan alimentos especializados para condiciones extremas: comidas de supermercado listas para calentar y comidas liofilizadas que solo requieren agua. “Todo depende de las condiciones meteorológicas del día. Hay días que en realidad ni siquiera se puede salir de la carpa, hay que estar dentro de la carpa, aguantando el temporal, el viento, la nieve, las bajas temperaturas”, explicaron.
La operación se desarrolla en Bahía Fildes, Isla Rey Jorge; zona que alberga diversas bases científicas internacionales, incluyendo instalaciones de Chile, China y Corea del Sur. El área está rodeada por el glaciar y forma parte del territorio reclamado por Chile, Argentina y Reino Unido, aunque bajo tratados internacionales se mantiene como territorio pacífico dedicado exclusivamente a la investigación científica.