Juanes, su origen y el sentido de la música: “No importa dónde estoy, mi corazón siempre está en este lugar”
El cantante paisa celebra 25 años de carrera con el lanzamiento de su nuevo álbum ‘JuanesTeban’. Con Noticias RCN habló sobre cómo ha sido este camino.
Este año, los Premios Nuestra Tierra reconocerán a Juanes con el galardón de Artista Leyenda por sus más de 15 años de carrera artística, y por su contribución invaluable a la música y el arte de nuestro país.
En conversación con Noticias RCN, el cantautor paisa habló sobre la importancia que tiene para él hablar desde sus orígenes, su amor por Colombia, el camino que tuvo que recorrer a finales de los 90 tras separarse de Ekhymosis, lo importante que es para él la Fundación Mi Sangre y la forma en la que concibe la industria actual.
¿Qué significa para ti este reconocimiento?
Estoy muy agradecido con los Premios Nuestra Tierra, con Alejo Villalobos y con todo el equipo de RCN, porque es mi casa, mi país y puedes haber recibido premios en muchas partes, pero en tu tierra tiene un valor sentimental más profundo.
Recuerdo mucho lo que significa Bogotá para mi y todo este mundo de la música en Colombia.
¿Piensas que debes reivindicar tu origen siempre en cada cosa que haces?
Siento que es muy importante en el arte, porque cuando miras al origen y la esencia tuya es la forma más clara de volverte universal desde lo local. No hay nadie más que yo en mi familia que haya hecho lo que yo hice, todo es muy personal. Y esa es una manera de ser auténtico. Aunque no siempre fue así.
Mi infancia fue la inocencia absoluta. Luego llegó la época del rock y el metal, yo quería ser Metálica, pero me di cuenta de que no había nacido en California, ni hablaba inglés.
Empecé a darme cuenta de que en la raíz mía había un valor impresionante y me ayudó mucho haber visto a Carlos Vives, por ejemplo, cuando salió con La Gota Fría en ese tiempo, verlo en los conciertos fue como una revelación.
Cuando Sepultura sacó su álbum con percusiones brasileñas y el metal, había ciertos puntos que me daban referencias para entender que era algo que valía la pena.
Hoy día estoy convencido de que eso es así. Siento que funciona, que mirar hacia adentro es la forma más hermosa de quererte y enviarle eso a la gente a través del arte.
¿Ha sido fácil resistirte a lo que te piden comercialmente que deberías hacer porque es tendencia?
Uno como artista pasa por muchas etapas en la vida. Pasar de ser un desconocido y hacer tu primer álbum, a la fama, y luego pensar en qué debes hacer ahora. Cambian las tendencias de la música y es difícil estar siempre en el centro.
A mi me gusta mucho toda la música. Empecé en la música popular, me fui para el metal y luego volví un poco a la esencia, el vallenato, la cumbia y el bambuco. Eso fue otro descubrimiento y entendí que quería usar eso para que mi música tuviera ese sello personal.
En las pocas oportunidades que estiré esa parte creativa a otras partes donde no estaba muy cómodo, me gustó por la incomodidad, pero me di cuenta de que lo mío es lo orgánico. Y ahí llega la reconstrucción de mi carrera desde el 2010.
Estoy muy agradecido con ese yo, con ese momento que tuve la fuerza de decir yo y otras decisiones radicales en mi carrera, pero que hoy en día me hacen sentir en un lugar de mucha claridad y pleno.
Quienes te conocen dicen que hay un punto de inflexión de tu carrera y es “Se habla español”, ¿de dónde nació eso?
Cuando yo vivía en Los Ángeles, me fui en el año 97 y fue una época muy dura para mí. Yo llegué y no tenía dinero, tenía muy pocos contactos, entonces yo salía a caminar, me montaba en los buses y en cada tienda donde vendían las tarjeticas para llamar había letreros donde decía: “Aquí se habla español”, y eso me quedó en la mente.
Cuando llegaron los primeros Grammy a los que fui, en 2001, no nos pasaron por Univisión, sino CBS, y la orden fue que nos hablaran en inglés, porque era un canal americano, para una audiencia americana.
Yo no sabía hablar inglés, pero hicimos el intento. Entonces, apareció Eduardo Chávarri, que tenía una marca de camisetas y había hecho la portada de mi primer álbum. Y me dijo: tengo esta camiseta que dice “Se habla español”, y fue una forma de estar ahí.
Hace poco me la puse otra vez, pero por una razón muy diferente. Lo que ha pasado en Estados Unidos con la inmigración ha sido muy difícil, pero era un mensaje para mi comunidad allá.
¿Qué piensas de eso que está pasando y qué mensaje envías?
Yo llegué a Estados Unidos en el 97 y era un lugar donde todo era posible. Llegó el 11 de septiembre y eso fue un golpe muy fuerte para ellos. Luego llega el 2008 y el covid, y han sido golpes muy duros que han moldeado la cultura.
Mi mensaje es de resistir desde el amor, desde la esperanza y el sueño de que todo puede estar mejor. Si haces las cosas bien, pues vas a estar bien.
La comunidad hispana en Estados Unidos ha sido increíble conmigo y vivo muy agradecido. Yo me fui allá por la música, mis ídolos estaban allá.
¿Cuál ha sido tu escenario más desafiante a nivel artístico?
Fue haberme ido de mi casa en el 97, cuando tomé la decisión después de Ekhymosis, estaba muy desubicado, deprimido, vendí lo poco que tenía, conseguí un contacto y llegué allá sin nada. Pudo haber pasado cualquier cosa y afortunadamente fue el milagro, y todo cambió para mí.
Después, a lo largo de la carrera muchos más, conciertos difíciles, momentos personales difíciles también.
¿Cuál es el momento más feliz que recuerdas de estos últimos 25 años?
Este momento es muy feliz, porque a pesar de todo lo que pasó hace 16 años, esto ha sido un proceso hermoso y cada vez que me subo a un escenario lo disfruto demasiado. Mucha gente joven en los shows, pero también los papás, los abuelos, es como toda una generación.
¿Qué significa para ti tener tantos premios y reconocimientos?
Es increíble, sinceramente es algo que no puedo todavía digerir. Yo me imaginaba cosas, pero nunca de la dimensión que han pasado. Ha sido una sorpresa increíble y vivo muy agradecido, y eso te genera presión.
¿Qué viene ahora?
Ahora hay muchas cosas pasando, es maravilloso porque viene mucha música, y no estoy pensando en eso, ni en tener un hit, eso ya pasó para mí.
Hoy la música está tan fragmentada que la comunidad te escucha a ti, hay muchos retos y una libertad absoluta. Me encanta la cumbia, hago metal, trabajo con otras personas y sigo mi proyecto. Hay varios Juanes ahí.
¿Cómo nace cada creación de las imágenes de tu último álbum?
Han sido muchos años de desarrollar el lenguaje. En el arte lo más importante es el concepto, ¿por qué llegaste ahí?
Cuando salí de la universidad empecé a dibujar caras de muchas formas. Pasaron muchos años y encontré un lenguaje que es medio cúbico, particular. Empecé a encontrar los ojos verdes y después esa proyección en el espacio. Empecé a hacer muchos dibujos y Rafa Restrepo, que es mi mánager, me vio dibujando y le mostré, y fue su idea usarlo para el disco.
¿Qué ha significado la fundación Mi Sangre para ti?
Eso ha sido un trabajo tan increíble y le quiero dar el crédito a Catalina que ha sido la directora y a Pedro Fajardo. Cata y yo empezamos este sueño y era como luchar contra un monstruo. Ha sido hermoso poder entender a Colombia y percibirla desde las víctimas, desde los territorios y encontrar gente tan héroe. Ha sido una inspiración.
Ha sido hermoso lo que hemos encontrado y aportado de una manera silenciosa a Colombia.
¿Cuál ha sido la canción que más te ha tocado en 25 años?
Depende, si estoy en un concierto y canto La camisa negra o A Dios le pido, la gente se vuelve loca. Pero si voy a otro y canto Mis planes son amarte, a los más jóvenes les encanta.
Me gusta cuando tocamos partes más rockeras. En lo personal, hay una canción que se llama gris, que es triste, pero hay algo en ella que terminó siendo muy especial, está en el disco de La vida cotidiana.
En este álbum hay una que se llama Nada que perder, habla mucho del propósito, también es rockera y nostálgica.