La historia de Juan Sebastián Ortega, primer funcionario en la C. Constitucional con discapacidad visual
En Mañana Express, Juan Sebastián Ortega contó cómo llegó al alto tribunal.
La justicia tiene una venda que simboliza la imparcialidad. Por eso, está representada por una mujer con los ojos vendados para no distinguir quién es quién; sino siempre apuntarle a lo que es justo para todos.
A la Corte Constitucional llegó el caso de un niño de 15 años que fue discriminado en un colegio en Palmira por su condición especial. Este proceso quedó en manos de Juan Sebastián Ortega, auxiliar que, así como la representación de la mujer, no puede ver.
La resiliencia de Ortega
Ortega sabe reconocer la discriminación e incluso conoce cómo superarla. Sin duda, es un personaje que le apunta directamente al corazón de lo que es justo.
Desde pequeño, tiene discapacidad visual; y llegó a ser auxiliar judicial en el alto tribunal. Es el primer funcionario en toda la historia del tribunal con esta condición.
“Siempre quise estudiar Derecho o Ciencia Política. Desde el hogar tuve una clara vocación que me han inculcado: servirle a la sociedad. He creído siempre que, en el mundo de la justicia, de la política y asuntos públicos, es muy importante para impactar en la vida de forma positiva”, señaló.
¿Cómo llegó al alto tribunal?
El auxiliar nació prematuro y, por la exposición que tuvo en la incubadora, perdió su visión por completo hasta los cinco años. Cuando nació, no había avances con los que pudiese ver sin complicaciones ni precauciones para los bebés que nacieron con su condición.
Sin embargo, esto no fue impedimento para ser uno de los funcionarios más importantes de un despacho en la corte. A nivel académico, estudió becado y siempre manteniendo la vocación.
Ortega es magíster en Ciencia Política y Derecho Constitucional. Estuvo en la OEA, trabajó en el Congreso y desde el mes pasado integra al alto tribunal.
Una persona clave en su vida es Arturo Calle, quien lo apoyó en su proceso académico cuando ingresó a la Javeriana. A nivel nacional, fue el segundo mejor ICFES.
El magistrado Miguel Polo Rosero ha sido un ángel en su carrera. En el pregrado y posgrado fue su profesor; y ahora trabaja mano a mano.