‘La séptima papeleta’: así fue como estudiantes universitarios lograron impulsar la Constitución de 1991
Óscar Ortiz González, gestor de la iniciativa, contó cómo fue el proceso histórico que llevó a Colombia a una nueva Constitución mediante participación ciudadana.
Noticias RCN
12:52 p. m.
El 18 de agosto de 1989 marcó un punto de quiebre para Colombia. El magnicidio de Luis Carlos Galán despertó en un grupo de estudiantes universitarios la convicción de que el país necesitaba un cambio profundo.
Oscar Ortiz González, abogado constitucionalista y uno de los gestores de ‘la séptima papeleta’, recordó cómo su generación decidió actuar para evitar que la historia de violencia se repitiera.
Consideramos que después del asesinato de Gaitán, 41 años antes, en 1948, no podía hacer un anticipo de repetir la historia y que se armara un ‘Bogotazo’.
Para las elecciones del 11 de marzo de 1990 se elegirían seis cargos: senadores, representantes a la Cámara, diputados de asambleas locales, concejales municipales, alcaldes y el candidato presidencial del Partido Liberal, por lo que habría seis papeletas, pero un movimiento universitario logró la inclusión de una ‘séptima papeleta’ que permitió la reforma de la Constitución de 1886.
¿Cómo nació ‘la séptima papeleta’ para la Constitución de 1991?
Ortiz sobre los orígenes del movimiento ‘Todavía podemos salvar a Colombia’, donde los jóvenes organizaron la marcha del silencio y se comprometieron a presentar propuestas concretas frente a la problemática nacional.
El análisis de estos estudiantes los llevó a concluir que las constituciones anteriores, incluida la de 1886, habían sido impuestas por "vencedores políticos o militares a unos vencidos". El desafío era crear un pacto incluyente que fuera un mínimo común denominador entre todos los colombianos.
Sin embargo, señaló que no había voluntad política en el Congreso ni una norma que habilitara una constituyente, por lo que se planteó la propuesta de ‘la séptima papeleta’:
En medio de tanto plomo, tanta plata mal habida, una iniciativa ciudadana, unos papelitos pudieron derrotar a las bombas, generar un consenso y encontrar de manera pacífica, sin derramar una gota de sangre; encontrar un mecanismo jurídico, político y democrático que generó el consenso más cívico de la historia.
En una época sin internet, celulares ni computadores personales, los estudiantes hicieron una colecta en la Facultad de Derecho de la Universidad del Rosario. Recogieron solo 200.000 pesos para publicar un aviso en prensa, de los 400.000 que les costaba. "Luego nos perdonaron la segunda parte de la deuda”, dijo Ortiz, uno de los gestores de la séptima papeleta.
Así llegó 'la séptima papeleta' a las urnas en Colombia
Los ciudadanos debían recortar el aviso, firmarlo y enviarlo a un apartado aéreo en el edificio de Avianca en Bogotá. Posteriormente, propusieron la papeleta adicional el día de las elecciones. Un periodista bautizó la iniciativa como “la séptima papeleta", nombre que quedó para la historia.
‘La séptima papeleta’ que decía: "Plebiscito por Colombia, voto por una Asamblea Constituyente que reforme la Constitución y determine cambios políticos, sociales y económicos en beneficio del pueblo", fue repartida en las calles e impresa en periódicos para que los electores la recortaran y la ingresaran en las urnas electorales.
El resultado fue que la Constitución de 1991 obtuvo 90% de aprobación. "Hicimos una revolución porque cambiamos la más alta autoridad política que es la soberanía", explicó el constitucionalista.
Colombia pasó de soberanía nacional a soberanía popular, estableciendo como pilares "la dignidad humana, el poder ciudadano, la autonomía de las entidades territoriales" y nuevos mecanismos contra la corrupción.
Treinta y cinco años después, Ortiz propone fortalecer los mecanismos de democracia deliberativa, permitiendo que los ciudadanos presenten propuestas de interés público directamente a sus representantes, sin necesidad de recoger millones de firmas.