“Mamá azul” inició su emprendimiento en pandemia y hoy ayuda a que otros negocies brillen en Cartagena
En medio de la adversidad, ha encontrado la manera de salir adelante y ayudar a otras familias con sus conocimientos.
El diagnóstico de autismo de su hijo menor y la pandemia de COVID-19, en 2020, motivaron a Karen Guavita a emprender para ayudar a otras mujeres cartageneras y acompañar a su pequeño Maximiliano en su tratamiento.
En diálogo con Mujeres que Inspiran de Noticias RCN, recordó cómo encontró su idea de negocio: “Publiqué una historia en mis redes sociales haciéndole un tetero a mi bebé y se viralizó el video. Muchas personas empezaron a escribirme para decirme que querían el mismo termito”.
De inmediato, supo que era una oportunidad que no podría desaprovechar y decidió emprender en medio de la adversidad. De vender en Internet, desde su casa, pasó a convertir un cuarto en bodega y abrió su primer local.
“¿Por qué empecé a inspirar a otras mujeres? Porque fui la única que se atrevió a abrir un local en pandemia, cuando todo el mundo estaba cerrando”, explicó en diálogo con este medio.
Un éxito compartido:
Como emprendedora, llegó a la conclusión de que podría ayudar a otras mujeres más allá de las ventas. Comenzó a organizar ferias y bazares cuando se flexibilizaron las medidas de confinamiento, y los resultados fueron inmediatos:
“Yo siempre he dicho que nací para ayudar a las demás personas. Siempre he tenido esa percepción. Recuerdo que había una chica que en ese momento estaba pasando por un problema de depresión. Su sustento era su emprendimiento y llevaba mucho tiempo sin vender, pero tomó la decisión de asistir a una de mis reuniones y todo cambió en su mente”.
Maximiliano la inspiró a compartir lo aprendido:
No todo era fácil. Mientras su negocio prosperaba, en casa, Maximiliano avanzaba a paso tortuga. A sus siete años sigue sin poder comunicarse, más allá que con señas.
“Sufro de ansiedad hace tres años. Sé lo duro que es, sé qué es no dormir, sentirme estresada. Este año para mí ha sido muy duro (…) soy mamita azul y mi rol de emprendedora va mucho de la mano con la condición de mi hijo; siempre estoy buscando que las mujeres salgan adelante y se empoderen”.
Pero, al igual que en pandemia, logró crear un espacio para compartir sus conocimientos y frustraciones con otras mamás azules, al que llamó el “Rincón de Maxi”. Con juegos sensoriales y didácticos, apoya a niños con diagnóstico de autismo y ha hecho más llevadero su proceso en casa. Un ejemplo de resiliencia y amor de madre en la capital de Bolívar.