Manifestantes liberaron el paso en el peaje Siberia–Funza por el silencio sobre muertes en el corredor vial
Más de dos décadas de cobro continuo y años de reclamos sin respuesta llevaron a un grupo de ciudadanos a realizar una protesta simbólica para exigir seguridad vial.
Noticias RCN
02:38 p. m.
El peaje Siberia – Funza, Cundinamarca, amaneció este martes 27 de enero convertido en escenario de una protesta. Un grupo de ciudadanos decidió levantar las talanqueras como una forma de llamado urgente ante la falta de respuestas frente a las muertes y la creciente inseguridad vial en este corredor de Cundinamarca.
Se trataría de una acción por un reclamo que se ha mantenido durante más de dos años y medio. Según la comunidad, en ese tiempo se han elevado solicitudes formales para conocer cuánto dinero se recauda diariamente en el peaje y, sobre todo, cómo se invierten esos recursos.
De acuerdo con los activistas sociales Óscar Sánchez y Juan Rachif, no existiría una respuesta técnica por parte de las autoridades.
¿Por qué levantaron talanqueras del peaje de Siberia – Funza en la protesta?
El peaje Siberia – Funza lleva más de 20 años en operación. Sin embargo, para quienes transitan a diario por esta vía, el paso del tiempo no se ha traducido en mejoras estructurales.
La carretera mantiene prácticamente la misma configuración de hace dos décadas, pese al crecimiento exponencial del tráfico vehicular y al desarrollo industrial de la zona.
No hay ampliaciones acordes al volumen actual de carga pesada, transporte particular y buses; faltan intercambiadores viales, retornos seguros y puentes peatonales suficientes.
A esto se suman graves deficiencias de iluminación, incluso en sectores industriales por donde miles de trabajadores se movilizan de madrugada o en horas nocturnas.
“Se cobra todos los días, pero no se protege la vida”, fue una de las consignas más repetidas durante la jornada de protesta.
El peaje Siberia – Funza, un corredor de alto riesgo ignorado
Desde un enfoque técnico, los expertos en movilidad coinciden en que los corredores con tráfico mixto, sin segregación ni infraestructura segura para peatones, presentan mayores niveles de siniestralidad.
En Cundinamarca, este tipo de vías aparece de manera recurrente entre las que concentran más accidentes con víctimas fatales y lesionados.
Los ciudadanos denuncian que estas advertencias han sido expuestas en múltiples ocasiones, pero las respuestas oficiales no han llegado.
Para ellos, el problema ya no es la falta de diagnósticos, sino la ausencia de voluntad para ejecutar soluciones de fondo.
Los manifestantes fueron enfáticos en señalar que cuando las autoridades conocen los riesgos y no actúan, la omisión deja de ser administrativa y se convierte en negligencia institucional.
Recordaron que, desde el punto de vista contractual, los peajes deben garantizar el equilibrio entre el recaudo y la protección del usuario, priorizando la seguridad vial y la reducción del riesgo de muerte.
Aunque reconocen avances puntuales, como la implementación de un ciclocarril, advierten que no existe proporcionalidad entre el recaudo histórico del peaje y las obras ejecutadas para proteger la vida humana.