Informe revelador: cada 30 minutos un animal muere o resulta herido por cuenta del conflicto armado
Un informe del tribunal de paz advierte que minería ilegal, deforestación y narcotráfico están devastando la biodiversidad.
Noticias RCN
07:16 a. m.
Colombia, reconocida como uno de los territorios más biodiversos del planeta, enfrenta una grave amenaza ambiental derivada de décadas de conflicto armado.
Un reciente informe de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) encendió las alarmas al revelar el impacto directo de la violencia en la fauna silvestre.
Especies están en riesgo de extinción por el conflicto armado en Colombia
El conflicto armado en Colombia no solo ha dejado más de un millón de muertos y millones de desplazados, sino que también estaría poniendo en riesgo la supervivencia de decenas de especies animales.
Según el más reciente análisis de la JEP, al menos 44 especies se encuentran en peligro de “extinción inminente”.
El estudio, desarrollado junto con la Universidad de Essex, señala que actividades como la minería ilegal, la deforestación y el narcotráfico, todas vinculadas a economías del conflicto, están deteriorando gravemente ecosistemas estratégicos, especialmente en regiones como la Amazonía.
El impacto más alarmante de estas dinámicas es la degradación de la diversidad biológica.
¿Qué especies están en riesgo de extinción?
Entre las especies afectadas se encuentran ranas, cocodrilos, monos e insectos, que están desapareciendo progresivamente como consecuencia de la intervención humana en zonas controladas o disputadas por grupos armados.
El documento también revela un dato estremecedor: en Colombia, cada 30 minutos un animal muere o resulta gravemente herido por acciones relacionadas con el conflicto armado.
Esta situación ha llevado a los investigadores a advertir sobre posibles patrones de “ecocidio”.
¿Cómo son usados los animales en el conflicto armado?
El informe detalla prácticas particularmente crueles como que algunos animales han sido utilizados en rituales asociados a creencias populares y prácticas de brujería en zonas rurales. En otros casos, han sido empleados como herramientas de guerra.
Se documenta, por ejemplo, el uso de animales para transportar explosivos, una práctica considerada crimen de guerra. Uno de los hechos más graves ocurrió en 1996, cuando once policías murieron tras la detonación de una carga explosiva que era transportada por un burro.
Además, el informe recoge testimonios sobre el uso de fauna silvestre como mecanismo de tortura contra prisioneros. Se registran casos en los que serpientes fueron utilizadas para causar daño físico y psicológico, así como situaciones en las que víctimas eran abandonadas en cuerpos de agua con caimanes.
Frente a esto, el llamado del tribunal de paz fue claro: se requiere atención urgente para frenar estas actividades y proteger la biodiversidad, que hoy enfrenta una amenaza silenciosa pero devastadora en medio del conflicto armado.