Menor necesita someterse a cirugía para conservar la vista: tiene hasta los 10 años
En el colegio destacan su compromiso, a pesar de los dolores de cabeza y demás dificultades que enfrenta en las clases.
Hellen Jiménez, de ocho años, está en una carrera contrarreloj para salvar su vista. Cuatro de las cinco mujeres de su familia padecen una enfermedad degenerativa que, poco a poco, las ha ido dejando ciegas.
A pesar de los dolores de cabeza, frustración por no ver el tablero y la necesidad constante de descansar, es una alumna destacada. De hecho, su mayor deseo “es poder ver, para entender” lo que pasa en el salón de clases “y escribir mejor”.
Su profesora Mónica Montoya destacó en diálogo con Noticias RCN que, “académicamente es muy buena. A pesar de su dificultad visual y los dolores de cabeza, da mucho de sí. Se esfuerza tanto para hacer sus actividades que sus ojos no dan más y debe descansar a mitad de clases”.
Hellen tiene una última oportunidad para conservar la vista:
Hellen necesita someterse a una operación de alto costo, antes de los 10 años, para no quedar totalmente ciega. Su madre, Lucía Jiménez, teme que deba enfrentar las mismas dificultades “sin posibilidad de arreglarlo”:
“Sabemos de primera mano lo difícil que es. Ella sufre mucho, quiere correr, brincar y se golpea por su enfoque y es muy difícil, porque ella es muy pila, le va muy bien en el colegio”.
Explicó que en su familia las mujeres suelen lidiar con “una limitación visual genética. Cuando estaba pequeña a mi hermana y a mí nos diagnosticaron miopía avanzada degenerativa, mi sobrina también la tiene y mi hija Hellen tiene desprendimiento del cristalino”.
Su condición ha sido un obstáculo para encontrar un trabajo estable, incluso, habiendo terminado un tecnólogo en gestión de talento humano en el SENA. Para ganarse la vida y sacar adelante a sus hijas, se ha visto obligada a vender bolsas de basura y, ante las inclemencias del clima y el tráfico, empezó a vender productos de aseo a granel.
La hermana de Hellen, Eimy, guía a toda la familia:
Ante la situación de su hermana, Hellen; su madre, Lucía; su tía y su prima; Eimy, de nueve años, se ha convertido en los ojos de la familia Jiménez.
Con cariño explicó que trata “de ser muy servicial, debido a que no ven. Me parece que puedo ayudarles con eso. Ser su guía es un objetivo para mí”.
En las mañanas está pendiente de Hellen y en las tardes acompaña a su madre a realizar ventas en las calles de Bogotá y Soacha. Según comentó:
“Salimos a las 2:30 o 3:00. En llegar en Bogotá nos demoramos hora y media y trabajamos hasta las 7:30 u 8:00 de la noche. No es algo fácil, no todos los que pasan te compran y el trayecto de vuelta es algo más complejo, el Transmilenio va colapsado y por el tráfico llegamos entre las 10:00 y 10:30 a la casa”.
La familia guarda la esperanza de ayudar a Hellen y, que algún día, tenga las mismas posibilidades que Eimy, pero necesitan ayuda, empezando por los costos de la cirugía. Los apoyos son recibidos en Nequi al 311 812 39 73.