Mujeres impulsan una nueva forma de conservar la biodiversidad desde los territorios
Con artesanías, huertas y saberes ancestrales, la iniciativa propone una conservación con desarrollo local.
Noticias RCN
08:29 p. m.
En un país megadiverso como Colombia, hablar de conservación suele asociarse al sacrificio, la restricción o la renuncia. Sin embargo, iniciativas como Mujeres por la Conservación, liderada por Sara Inés Lara, están demostrando que proteger la biodiversidad también puede ser un acto de alegría, creación y profundo sentido de vida.
Desde los territorios, este movimiento de mujeres impulsa una visión distinta de la conservación: una que nace en lo cotidiano y se construye a partir de acciones concretas como la creación de artesanías, huertas comunitarias, procesos de formación y transmisión de saberes ancestrales. Acciones que no solo protegen especies y ecosistemas, sino que fortalecen la identidad cultural, transforman hábitos y generan bienestar individual y colectivo.
Crear, conservar y transformar
“Mujeres por la Conservación parte de una idea muy sencilla: conservar no es renunciar, es crear futuro. Cuando cuidamos un bosque, una especie o un saber, también estamos cuidando nuestra historia, nuestra economía y nuestra dignidad como comunidades”, afirma Sara Inés Lara, líder de la organización.
El enfoque del programa se estructura en tres verbos que dialogan entre sí: crear, transformar y conservar. Crear, como una forma de innovación desde la tradición; transformar, como un proceso de cambio social y ambiental en los territorios; y conservar, como un compromiso con la vida en todas sus expresiones.
“Cuando una mujer transforma su relación con la naturaleza, transforma también su entorno. La conservación genera orgullo, pertenencia y esperanza, porque nos recuerda que somos parte de la solución y no solo espectadores de la crisis ambiental”, agrega Lara.
En un contexto de desafíos climáticos y pérdida acelerada de biodiversidad, Mujeres por la Conservación propone una narrativa distinta: la de una conservación que se vive con esperanza, que se siente en comunidad y que se construye día a día desde los hogares, las escuelas y los territorios.
Porque conservar no es detener el desarrollo, sino imaginar y construir un futuro posible, sostenible y profundamente humano.