“Pensé que nos íbamos a morir”: joven perdida en mar abierto tras alquilar un Jet Ski en Barú
Luciana Dangond y Jerónimo Ibarra pasaron toda la noche en el mar, con la esperanza de ser rescatados. Aunque nadaron durante horas, no lograron llegar a la orilla.
Noticias RCN
06:59 p. m.
Los jóvenes Luciana Dangond Farah, de 18 años, y Jerónimo Ibarra Cavalli, de 20, estuvieron casi 24 horas perdidos en alta mar, tras alquilar una moto acuática en la bahía de Barbacoas, Barú, que, a mitad de camino, se habría quedado sin combustible.
Tras ser rescatado por pescadores locales, Jerónimo recordó en diálogo con la prensa: “Nos montamos y la moto estaba pitando, con una alarma. Le pregunté al que me la dio si pasaba algo con la gasolina y me contestó que sí, pero duraba. No duró ni diez minutos. Nos quedamos sentados en la moto, pensando que tenían que ir a buscarnos y no fue el caso”.
Pasados veinte minutos, viendo su distancia de la orilla, decidieron saltar y tratar de llegar nadando. Sin embargo, batallaron hasta la noche sin lograr acercarse lo suficiente para ser vistos por los organismos de rescate, que adelantaban labores en lanchas y helicópteros.
El cansancio los obligó a dormir, con la esperanza de ser encontrados el día siguiente:
“A las 12:00 o 1:00” Jerónimo indicó que no aguantaban el cansancio, “así que nos amarramos los chalecos y nos cruzamos de piernas, para evitar una hipotermia. Despertamos como a las 4:50 de la mañana y estábamos cerca de las islas del Rosario. Nuestro único plan era nadar y, desde las 6:00 de la mañana y hasta las 10:00 u 11:00, qué nos rescataron, estuvimos nadando”.
Según dijo, “cuando se apagó la moto” seguían cerca de la orilla. “Nos podíamos tirar y llegar tranquilos, pero no vimos la necesidad. Creímos que iban a buscarnos, pero menos mal nos tiramos, porque la moto terminó en Sucre”.
“Hoy volví a nacer”: Luciana tras la experiencia más aterradora de su vida
Lejos de guardar la calma como su compañero de travesía, Luciana entró en pánico tan pronto como la moto se apagó: “En ese momento me fue dando un ataque de pánico, de ansiedad, de todo. Gracias a Dios Jerónimo fue una persona muy tranquila, no sé qué hubiera hecho con otra persona tan intranquila como yo. Fue una experiencia horrible, llegó un punto en el que pensé que nos íbamos a morir. Pensé en mis papás, en mi familia, en nuestros amigos”.
Su angustia fue aún mayor, al notar que ni ella ni Jerónimo tenían algo a la mano para hacerse notar o ponerse en contacto con la orilla: “Decirles a quienes alquilan los jet ski que tomen más precauciones porque lo que nos pasó a nosotros le puede pasar a cualquier persona, en cualquier momento. Utilizar un localizador o chalecos con reflectivo sería buena idea”.
De toda la experiencia, lo único que destaca es el amanecer y la oportunidad de conectar con Dios. Según comentó, se siente como si hubiera vuelto “a nacer” y agradece la oportunidad de regresar con su familia y salir ilesa de lo ocurrido.