Psicóloga Catalina Giraldo se sometió a la eutanasia dejando abierta la conversación sobre la asistencia médica al suicidio
Aunque la Corte Constitucional despenalizó la AMS en 2022, la falta de una reglamentación específica sigue siendo una barrera para quienes buscan acceder a su derecho a una muerte digna.
Jorge Leonardo Alzate
12:59 p. m.
La psicóloga bogotana Catalina Giraldo murió el jueves, 9 de julio, esperando una respuesta de la Corte Constitucional a su solicitud para acceder a la asistencia médica al suicidio (AMS), que realizó, de manera informada, en octubre de 2025.
Entonces, su EPS, Sanitas, contestó que no estaba “facultada legalmente” para llevar a cabo el procedimiento, argumentando que no existe una "reglamentación específica por parte del Ministerio de Salud".
De ahí que terminara accediendo a la eutanasia, como una forma de evitar futuras recaídas, a pesar de que el procedimiento es distinto al que buscaba junto a sus abogados.
La lucha de Catalina por morir de manera digna con la asistencia médica al suicidio:
En vida, Catalina luchó de manera incansable para convertirse en la primera persona en Colombia en acceder a la AMS y dejar abierta la puerta a otras personas que, como ella, enfrenten una condición psicológica crónica y refractaria; es decir, que no muestra mejoría a pesar de estar en tratamiento.
A diferencia de la eutanasia, con la AMS, el paciente recibe asesoría médica y el fármaco con el que podrá practicar por sí mismo el procedimiento, en el momento y lugar deseados.
Giraldo consideraba que, de esta manera, podría humanizar su partida y ayudar a su familia a lidiar con el proceso, pero se cansó de esperar y aceptó la eutanasia, que le había sido negada en un primer momento.
El legado de Giraldo y las preguntas que deja su caso alrededor de la AMS
El “vacío normativo” sobre la asistencia médica al suicidio prolongó el sufrimiento de Giraldo durante varios meses.
Años atrás fue diagnosticada con trastorno depresivo mayor severo y persistente, trastorno límite de la personalidad y trastorno de ansiedad no especificado. Condiciones que resultaban incompatibles con su idea de una vida digna, la alejaron de su trabajo y la llevaron a ser internada en por lo menos nueve ocasiones en un centro psiquiátrico desde 2025.
Ningún tratamiento la ayudó a mejorar y, aunque era consciente de que podría encontrar nuevas opciones, su único deseo era partir de este mundo y lo logró, aunque dejó una petición en pie: que la Corte "elimine las barreras que subsisten en el sistema de salud" para otros pacientes que, como ella, podrían encontrar consuelo en el AMS.