Retrato Hablado: El rastro del feminicidio y la lucha por sobrevivir en Colombia
Los ataques de ira y la violencia intrafamiliar siguen creciendo, dejando heridas profundas y familias que hoy exigen justicia y prevención.
La violencia en el país parece no tener medida, especialmente cuando se ensaña contra las mujeres. En este nuevo capítulo de Retrato Hablado: Ni una menos, se exponen las historias de quienes lograron escapar de una muerte anunciada y el drama de quienes quedaron atrás.
El feminicidio, lejos de ser una cifra aislada, es una realidad que muchos ya ven como "paisaje", pero que encierra ciclos de control, misoginia y fallas institucionales.
Lina Mejía: El instinto de hacerse la muerta para vivir
Lina Mejía es una sobreviviente de 30 años que lleva el miedo inyectado en las venas. Su historia pudo ser una estadística fatal más, pero su destino cambió tras recibir seis disparos por parte de su expareja, Nelson López.
El ataque le comprometió la columna y los riñones, afectando la movilidad de sus piernas. El detonante fue la decisión de Lina de terminar una relación que se transformó de un "cuento de hadas" en una tortura de persecución y golpes.
"Dios mío, ayúdame porque voy a dejar de respirar y me voy a hacer la muerta", recordó Lina sobre el momento en que su agresor la pateaba mientras esperaba que falleciera. Gracias a esa "iluminación divina" de simular su deceso, logró salvarse.
Hoy, Nelson paga una condena de 22 años, mientras Lina lucha diariamente en terapias, impulsada por el amor a sus hijos y la promesa de volver a caminar.
La Ley Rosa Elvira Cely y la sombra de la impunidad
Para entender el castigo a estos agresores es imperativo recordar a Rosa Elvira Cely, cuya tortura y asesinato hace 13 años estremeció al país. Su tragedia dio origen a la ley que tipificó el feminicidio, permitiendo juzgar casos como el de Javier Velasco, condenado a 48 años por el crimen de Rosa Elvira, además de otras penas por abusos sexuales.
Sin embargo, la ley no lo es todo. Las cifras actuales revelan un panorama agridulce: de 32 feminicidios denunciados, solo el 30% de los procesados tiene sentencias en ejecución. Además, la violencia intrafamiliar sigue disparada con niveles de impunidad preocupantes entre 2023 y 2025.
Expertos señalan que el sistema falla en la prevención y en la "violencia institucional", donde funcionarios carentes de presupuesto o sensibilidad terminan victimizando nuevamente a quienes denuncian.
Diana Tovar: 25 años para romper el silencio
El caso de Diana Tovar demuestra que las secuelas no son solo físicas. Durante 25 años, Diana vivió bajo el yugo de un hombre que la manipulaba psicológicamente, llamándola "bruta e incapaz". Lo que inició como una relación cariñosa en 1997, derivó en una dinámica pasivo-agresiva donde ella sentía que caminaba "en cáscaras de huevo".
El punto de quiebre ocurrió en Estados Unidos, donde su pareja la agredió físicamente en una camioneta. "Me agarra del pelo, me jala, me batuquea, me pega puños", relató Diana. Tras lograr regresar a Colombia y recibir apoyo psiquiátrico en la Clínica Montserrat, Diana inició su reconstrucción. Su testimonio resalta la importancia de la salud mental y las redes de apoyo para romper ciclos de violencia que pueden durar décadas.
El drama de los huérfanos: El daño colateral
Cuando un hombre asesina a su pareja, hiere de muerte a toda una familia. Caroline y Brian son "huérfanos del feminicidio". Sus madres, Jenny Fernández y Edi Mariel Barragán, fueron asesinadas por sus exparejas. Ahora, estos jóvenes han tenido que asumir roles de jefes de hogar, cuidando a sus hermanos menores y tratando de armar un rompecabezas familiar al que le falta una pieza irremplazable.
La reflexión final de este capítulo es clara: aunque existen leyes para castigar, la sociedad está fallando en prevenir. Se requiere educación, cátedras de género y referentes masculinos sanos para que la agresión deje de ser la respuesta a la rabia. Mientras tanto, sobrevivientes como Lina y Diana siguen demostrando que, aunque el camino es duro, es posible vivir sin dolor y recuperar la dignidad.