“Sentido de pertenencia”: Totó la Momposina sobre acompañar a García Marquez a recibir el Nobel
La referente de música ancestral explicó, además, qué la llevó a decantarse por el canto, cuando su vida apuntaba al baile.
Noticias RCN
12:46 p. m.
Totó la Momposina, el gran referente de la música ancestral colombiana, murió el domingo 17 de mayo a sus 85 años, en Celaya, México, “rodeada de su familia”.
Así lo dieron a conocer sus hijos, Marco Vinicio, Angélica María y Eurídice Salomé Oyaga Bazanta, a través de las redes sociales de la cantautora.
Sonia Bazanta Vides, mejor conocida como Totó la Momposina, fue una de las máximas representantes de la música folclórica tradicional y su arte la llevó a acompañar a Gabriel García Márquez a Estocolmo para recibir el Nobel de Paz en 1982.
La música de Totó la Momposina coloreó la ceremonia del Nobel con García Márquez
Al saberse ganador del Nobel de Literatura, Márquez advirtió que era un logro que debía celebrarse “con cumbias y vallenatos”. Es así que Colcultura, del Ministerio de Cultura, organizó una comitiva de cantantes colombianos para celebrar su logro en Suecia.
Una de las primeras en llegar a la lista fue Totó, quien viajó acompañada por “la Negra Grande de Colombia”, Carlos Franco, Julián Bueno y Luis Quinitiva y su conjunto llanero.
Hace unos años, en diálogo con Yo, José Gabriel, comentó sobre la invitación que “García Márquez pertenece a la región de la costa y dijo que quería recibir su Nobel con la música de Colombia ¿Eso qué significa? Sentido de pertenencia”.
Entre el baile y el canto, Totó se decantó por los micrófonos y el escenario
En su juventud, Totó estuvo relacionada con el arte desde temprana edad. Su madre fundó una academia de baile y la inspiración la llevó a estudiar historia de la danza en la Sorbona de París e historia del bolero en Cuba.
Aunque van de la mano, en algún punto tuvo que decantarse entre el baile y la danza, y escogió los micrófonos al recordar sus raíces: “El papá de mi papá, Virgilio Bazanta, dirigía a la mejor banda de toda la región y cuando uno tiene esas referencias, hay un gran amor por la música. Mi abuelo me decía: párese derecha y cuando esté cantando tiene que abrir bien la boca. Con todo eso a mi alrededor, terminé bailando y cantando como lo hago”.
Hasta sus últimos días llevó en alto la música folclórica tradicional y es que, según decía, “la música no tiene fronteras y América Latina tiene una herencia muy fuerte, que es la música ancestral. Nosotros no somos ingleses, franceses o italianos, pero sí tenemos un continente: la América, y el gran sentido de pertenencia aquí es su legado cultural a través del comportamiento. Hay que defender lo que le compete a toda América Latina”.
Su cuerpo regresará a Colombia el 27 de mayo para “un homenaje póstumo” en el Capitolio Nacional. Un último encuentro con el público que bailó y cantó sus éxitos durante seis décadas.