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Sentido homenaje a García Márquez en el Palacio de Bellas Artes

Gabriel García Márquez "vivirá para siempre en las esperanzas de la humanidad": Juan Manuel Santos.


Noticias RCN

abr 21 de 2014
06:55 a. m.

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Miles de personas acudieron al Palacio de Bellas Artes de la capital mexicana para dar el último adiós al escritor Gabriel García Márquez en una ceremonia en que el vallenato y las rosas amarillas tuvieron un lugar preponderante.

El acto comenzó pasadas las 16.00 hora local (21.00 GMT) poco después de la llegada de las cenizas del autor al principal recinto cultural de México, donde son homenajeadas las grandes figuras del país, como Octavio Paz y Carlos Fuentes, y los mexicanos por adopción, como Chavela Vargas y García Márquez.

La urna, sencilla, de madera sin labrar, fue colocada en el centro del vestíbulo del Palacio de Bellas Artes sobre una tarima, rodeada de rosas amarillas, las favoritas del autor de "Cien años de Soledad".

La viuda del nobel de literatura colombiano, Mercedes Barcha, de luto riguroso y una flor amarilla en la solapa de su saco, y sus dos hijos, Rodrigo y Gonzalo, hicieron la primera guardia de honor acompañados por los más altos funcionarios de la cultura de México, Rafael Tovar y de Teresa y María Cristina García.

Sus cuatro nietos, todos entre lágrimas, también hicieron guardia en un recinto repleto de rosas amarillas y marcaron uno de los momentos más emotivos de un acto que fue cerrado por el presidente de México, Enrique Peña Nieto, y el de Colombia, Juan Manuel Santos.

El presidente Juan Manuel Santos resaltó la figura literaria y humana de Gabriel García Márquez y dijo que, más allá de sus textos, "vivirá para siempre en las esperanzas de la humanidad".

"Si algo hacía Gabo mejor que libros era amigos", afirmó el mandatario, quien llegó a México para una visita de varias horas con el único propósito de encabezar este homenaje junto al gobernante de México, Enrique Peña Nieto.

Santos y Peña Nieto se sentaron a ambos lados de la viuda de García Márquez, Mercedes Barcha, en el espacio montado en el vestíbulo del Palacio de Bellas Artes, donde, por cerca de tres horas, miles de personas pudieron despedirse de él.

Al lado de la urna de madera en la que se encontraban las cenizas del autor, Santos dijo que hablaba en nombre de los 47 millones de colombianos para rendir tributo "al más grande colombiano de todos los tiempos".

Recordó su discurso cuando recibió el Premio Nobel de Literatura, en 1982, y su afirmación de que "nunca es demasiado tarde para creer en la utopía".

"Nos deja -agregó- sus novelas, sus cuentos, sus crónicas, sus anécdotas, pero antes que nada nos deja la esperanza, la tarea, la determinación de unirnos por el bien de nuestro pueblo", sostuvo Santos.

"Hoy venimos desde Colombia hasta México y vienen admiradores y amigos de Gabo desde todos los rincones del planeta para ratificar nuestro compromiso con la utopía posible", añadió Santos.

El presidente Santos dijo que había venido a México para dejar el testimonio de que el autor de "Cien años de soledad" seguirá vivo "en sus libros y en sus textos, pero sobre todo, más que nada, vivirá para siempre en las esperanzas de la humanidad".

A su vez, el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, describió a Gabriel García Márquez como un "grande" de la literatura cuya obra quedará como un valioso legado para las futuras generaciones.

"Sus palabras y libros sobrevivirán los límites de la efímera vida humana", dijo Peña Nieto, quien añadió que "ha partido un grande, pero se queda su obra".

García Márquez fue "el más grande novelista de América Latina de todos los tiempos", por lo que su fallecimiento "es una gran pérdida no sólo para la literatura, sino para toda la humanidad", afirmó.

Gabo "desentrañó la esencia e identidad de nuestra América Latina y la proyectó al mundo", dijo el mandatario mexicano, quien recordó que el escritor llegó a este país en 1961 con el apoyo de su colega colombiano Álvaro Mutis, quien también escogió a México como su segunda patria.

En el vestíbulo del Palacio de Bellas Artes estaba una corona de flores enviada por el expresidente cubano Fidel Castro con la leyenda: "Al amigo entrañable".

El gran ausente de este homenaje es el líder de la revolución cubana y amigo íntimo de Gabo, declaró a Efe el poeta mexicano Homero Aridjis, quien dijo estar "impresionado por la conmoción que ha causado la muerte de García Márquez" a nivel nacional e internacional.

El autor de "El amor en los tiempos del cólera" encarnaba "el espíritu latinoamericano desde el punto de vista político, social y literario". "Es hijo de dos patrias y los dos países han decidido homenajearle", añadió.

Mientras en el interior del recinto cultural un cuarteto interpretaba piezas clásicas y tangos, intercaladas en varias ocasiones con vallenatos interpretados por un trío, sus seguidores desfilaban al frente de la urna y lanzaban siempre flores amarillas.

Tras más de cinco horas de espera, jóvenes, adultos y ancianos resistieron el sol inclemente para ver por unos segundos la urna en la que fueron depositados los restos de un grande de la literatura.

Durante la larga espera a las afueras del Palacio, el compositor y trompetista colombiano Fernando Martínez entonó Macondo, la canción inspirada en "Cien años de soledad" (1967), la obra con la que Gabo traspasó fronteras, el himno de su patria, pero también boleros, cumbias y hasta salsa.

Admiradores del escritor también leyeron fragmentos de "Cien años de Soledad" mientras se escuchaban vallenatos frente al imponente recinto.

En un ambiente festivo, los admiradores mexicanos, colombianos y de otras nacionalidades recordaron las obras favoritas del nobel de literatura y dijeron sentirse orgullosos de un escritor que les llevó a otras latitudes.

La profesora Norma Martínez Cruz viajó desde Orizaba, Veracruz, hasta la capital mexicana para despedirse de este autor que siente como mexicano.

"He leído casi todas sus novelas", presumió esta admiradora del escritor, que dijo que Gabo le hizo imaginar muchas cosas y la llevó hasta su país, sin haberlo pisado nunca. "Me hizo volar, ser libre mentalmente", añadió.

El ingeniero Marco Muñoz destacó su forma de escribir y su personalidad "completamente singular". Alguna vez, dijo, tuvo la fortuna de coincidir con el autor.

"Como mexicano, me siento orgulloso de que él haya vivido aquí por tantos años", dijo Muñoz, quien destacó que la presencia en el acto de los dos mandatarios es una muestra del "tamaño del señor".

Esther Velázquez Peña, de 82 años y visiblemente emocionada tras ver las cenizas del nobel, contó que sentía una "gran admiración" por García Márquez, a quien conoció desde que llegó y con quien coincidió en Cuba en la escuela de cine que fundó el escritor.

De 82 años y maestra durante décadas de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), confesó que no paró de llorar el jueves pasado cuando se enteró de la muerte del novelista.

Además de su obra literaria, de la que dijo que su obra consentida es "El coronel no tiene quien le escriba", aludió a sus escritos periodísticos y la defensa que siempre hizo de Cuba, su rechazo al embargo y su amistad con Fidel Castro, de 87 años, la misma edad que tenía García Márquez al morir.

Carol Anet Salado, 21 años, estudiante de ingeniería química, dijo que acudió a primera hora al recinto cultural porque Gabo es su autor favorito. Su muerte, dijo, "es como si hubiera perdido parte de lo que soy yo". 

EFE

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