Subteniente que ayudó a rescatar a sus compañeros tras siniestro en Puerto Leguízamo recordó los instantes previos al accidente
De acuerdo con las autoridades, 70 de los 128 pasajeros a bordo fallecieron tras el accidente registrado en Putumayo.
Noticias RCN
01:53 p. m.
De los 128 pasajeros a bordo del vuelo 1016 de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC), accidentado en el despegue, 70 han fallecido y otros 57 se encuentran heridos.
Uno de ellos es el subteniente Juan David Díaz Muñoz, que ayudó a rescatar a algunos de sus compañeros tan pronto como recuperó la consciencia y logró salir de la aeronave.
Desde una cama de hospital en Florencia, Caquetá, recordó en diálogo con Noticias RCN los instantes previos al desplome de la aeronave que, según dijo, “por lo que se pudo evidenciar, tuvo fallas en un motor y se fue en picada”.
Tomó un respiro y ayudó a evacuar a sus compañeros:
El subteniente Muñoz se golpeó la cabeza durante el impacto: “Los que íbamos en la parte derecha de la aeronave, como yo, resultamos sobre el costado izquierdo, todos sobre el tejado, que se alcanzó a voltear un poco. Tras el impacto quedé en shock como 30 segundos, me abrí la cabeza”.
Sin embargo, logró recobrar la consciencia y, como pudo, encontró una forma de evacuar la aeronave: “Comenzamos a salir con mucha dificultad. Íbamos con una suboficial femenina, la de la Fuerza Aérea”.
Ya afuera, dejó el dolor y los nervios a un lado para ponerse manos a la obra y ayudar a sus compañeros, aún atrapados en la aeronave: “Mi personal comenzó a mirar qué más gente podía ir sacando, para que no se vieran inmersos en los peligros de la aeronave y, a los 10 u 8 minutos, comenzó a estallar por partes”.
Sobrevivientes y habitantes de la zona permitieron el rescate de los uniformados:
El tiempo y los recursos eran limitados, pero soldados y civiles decidieron actuar, consiguiendo rescatar a casi todos los ocupantes antes de que el avión estallara.
“Cuando empezaron las explosiones”, confesó Muñoz, “pensaba en el resto del personal, en los soldados; más que todo en los soldados de mi capitán, los de la Berlín, porque eran los que iban del lado de la cabina”.
Pero “la población civil los ayudó a movilizarse en las motos y, por supuesto”, los soldados de su batallón, “soldados que, pese a las dificultades, siempre están listos para afrontar las cosas. Sin todos ellos, no se habría salvado la mayor parte de los afectados, los heridos”.