"Tienen un mes para someterse": Abelardo De La Espriella a organizaciones criminales
El presidente electo de Colombia habló tras recibir la credencial del CNE que le otorgó tras ganar las elecciones del pasado 21 de junio.
Noticias RCN
01:55 p. m.
Abelardo De La Espriella ya es oficialmente el presidente de la República de Colombia y tomará posesión el próximo 7 de agosto, sucediendo el gobierno de Gustavo Petro. El Consejo Nacional Electoral le entregó la credencial a él y también a José Manuel Restrepo como vicepresidente.
En el acto oficial, el nuevo jefe de Estado entregó declaraciones, donde aprovechó para enviarle un mensaje a los miembros de organizaciones criminales en el país, reforzando una de las propuestas que lo llevó a la Casa de Nariño: la seguridad en el país.
Ultimátum de Abelardo De La Espriella a los criminales
De La Espriella aseguró que las personas que se encuentran formando parte de organizaciones al margen de la ley, tendrán un mes para someterse al Estado de Derecho, manifestando que se acaba toda negociación existente con el presidente Petro.
A esas personas que están al margen de la ley, un mensaje categórico: disponen de un mes para entrar en razón y organizar su sometimiento al Estado de derecho.
"En mi gobierno no habrá ofertas generosas, ni concesiones inaceptables", expresó el nuevo mandatario, quien no específico detalles sobre cuál será la estrategia por parte de las Fuerzas Militares y de Policía a partir del 7 de agosto.
Se acabó la contemporización con el crimen, la corrupción, el terrorismo, el narcotráfico, la extorsión y demás formas de violencia; enfrentarán toda la capacidad del Estado y la determinación inquebrantable de nuestra gloriosa Fuerza Pública colombiana.
¿Qué más dijo Abelardo De la Espriella?
Abelardo De La Espriella también se manifestó en contra de la administración Petro, la cual calificó como un "régimen", por lo que anunció que se adelantará una auditoría para determinar los posibles casos de corrupción.
Empezaremos por realizar una auditoría exhaustiva, un empalme anticorrupción, que nos permita hacer un riguroso corte de cuentas y determinar la verdadera magnitud del saqueo y deterioro institucional que heredamos.