Indígenas Misak y Nasa asistirán a encuentro con el presidente Petro tras tregua en Silvia, Cauca
La violencia dejó tres indígenas Nasa y cuatro Misak muertos, cuyas honras fúnebres se realizan en las comunidades.
Noticias RCN
02:10 p. m.
En el municipio de Silvia, Cauca, se vivieron días de violencia entre las comunidades indígenas Misak y Nasa que dejaron al menos siete muertos y más de 110 heridos.
La confrontación estalló en el páramo de La Ensillada, donde las tensiones históricas por la tierra derivaron en un enfrentamiento que paralizó la región.
Gracias a la mediación de la Defensoría del Pueblo, la Misión de Apoyo al Proceso de Paz de la OEA (MAP OEA), la ONU y otros actores, se logró una tregua que permitió el ingreso de organismos de socorro para evacuar heridos y verificar la presencia de cuerpos en la zona. Las partes acordaron asistir el próximo lunes a un encuentro con el presidente Gustavo Petro en la Casa de Nariño.
Un conflicto de vieja data
El historiador José Dueñas, de la Academia de Historia del Cauca, explicó que “hay registros entre la comunidad Páez (Nasa) y Guambiana (Misak) donde aparecen decenas de muertos, precisamente, por temas de pelea por territorio”. Según Dueñas, los enfrentamientos tienen raíces coloniales: “Desde el siglo XVI, el rey de España otorgó títulos a las comunidades indígenas que se constituyeron en resguardos y esos títulos trascienden hasta el día de hoy en la parte legal”.
Los Nasa argumentan que la Agencia Nacional de Tierras les adjudicó cerca de 900 hectáreas mediante una resolución de 2025. Los Misak, por su parte, sostienen que el predio hace parte de su territorio ancestral y denunciaron que desde hace meses alertaron al Gobierno sobre invasiones y posibles enfrentamientos, sin que se tomaran medidas.
Heridas abiertas en el Cauca
La violencia dejó tres indígenas Nasa y cuatro Misak muertos, cuyas honras fúnebres se realizan en las comunidades. En hospitales de la región permanecen 37 personas lesionadas, entre hombres, mujeres y menores de edad.
El historiador Dueñas advirtió que “tiene que manejar con guante de seda el Estado este tipo de disputas entre comunidades indígenas”. La confrontación en La Ensillada no solo expuso la fragilidad del diálogo, sino también la deuda histórica del Estado colombiano con los pueblos originarios del Cauca.