VIDEO | Así están pasando las noches las familias damnificadas por el terremoto en Valle del Cauca
Algunos habitantes del norte de Cali no pueden regresar por el riesgo de colapso de las torres.
Noticias RCN
02:23 p. m.
En Chiminangos, al norte de Cali, la noche se convirtió en otro desafío para cientos de familias que perdieron la tranquilidad de tener un hogar.
A pocos metros de las torres que permanecen bajo riesgo de colapso, los habitantes improvisaron carpas y cambuches para intentar protegerse del frío y las condiciones del clima.
Cuando cae la noche, la incertidumbre aumenta. Muchos miran hacia las estructuras donde antes estaban sus apartamentos y se preguntan cuándo podrán regresar o, en algunos casos, dónde podrán comenzar nuevamente sus vidas.
Damnificados se quedan cerca a sus viviendas por miedo a perder sus pertenencias
Para muchos damnificados, alejarse completamente de sus hogares tampoco es una opción sencilla. Allí quedaron sus pertenencias, documentos y objetos que no alcanzaron a sacar cuando tuvieron que abandonar los apartamentos.
Algunos incluso decidieron permanecer cerca de las edificaciones, pese a las advertencias sobre las condiciones de las estructuras.
Cada persona está bajo su responsabilidad. Si se quiere quedar en su casa, no.
La situación es especialmente compleja porque muchas familias salieron prácticamente con lo que tenían puesto. Las condiciones de las escaleras y el riesgo en las edificaciones hicieron imposible sacar muebles y buena parte de sus pertenencias.
¿Cómo pasan las noches las familias damnificadas por el terremoto?
Alberto Solano pasa las noches junto a su pareja en un espacio improvisado. Las ayudas de vecinos y ciudadanos les han permitido conseguir cobijas y almohadas para soportar las condiciones de la noche.
Dos personas vivimos acá, mi pareja y yo. Salimos básicamente con lo que tenemos, porque debido a la condición de las gradas no se puede salir con nada.
Pero no todos han tenido la misma suerte. Algunas personas ni siquiera cuentan con una carpa y deben dormir prácticamente a la intemperie, cubriéndose únicamente con cobijas y esperando que la lluvia no llegue durante la noche.
El panorama genera aún más preocupación ante la posibilidad de precipitaciones, pues estos refugios improvisados ofrecen una protección limitada frente al agua y el frío.
Cabe mencionar que, en Chiminangos son aproximadamente 380 familias las que permanecen en estos cambuches, enfrentando una emergencia que no terminó cuando pasó el terremoto.