Yineth Ochoa, una mujer que encontró refugio en la terapia regresiva reconstructiva
La búsqueda de respuestas la llevó a estudiar terapia regresiva reconstructiva, un camino que le permitió comprender las raíces de su dolor.
A veces las heridas más profundas no se ven, pero marcan toda una vida. Así es la historia de Yineth Ochoa, una mujer que sobrevivió al rechazo, al maltrato y a pensamientos suicidas desde niña, pero que convirtió su dolor en una herramienta para ayudar a sanar a otros.
Desde pequeña sintió que no encajaba en el lugar donde debía sentirse más segura: su hogar. La ausencia de su padre y la agresión constante la llevaron a perder la esperanza. “Yo empecé a ser suicida desde los 12 años. Quería acabar conmigo”, recuerda.
La música como refugio
En medio de la oscuridad encontró un escape inesperado: cantar. “Cuando cantaba, las personas se ponían felices y eso me gustó”, relata. La música se convirtió en un refugio mientras estudiaba diseño de modas, hacía modelaje, teatro y trabajaba como cantante profesional.
Aunque enfrentaba críticas que la desvalorizaban, esas palabras terminaron siendo un impulso para demostrar su talento. Más adelante, el matrimonio y la llegada de su hijo parecieron abrir un nuevo capítulo, pero pronto enfrentó una crisis emocional marcada por ataques de pánico. El diagnóstico fue trastorno de pánico crónico, lo que la obligó a un largo tratamiento psiquiátrico.
Sanándonos Colombia: una misión de vida
La búsqueda de respuestas la llevó a estudiar terapia regresiva reconstructiva, un camino que le permitió comprender las raíces de su dolor y transformar su historia en una misión. “Cuando tú entiendes por qué tu vida es así, entonces dices: trae una razón”, explica.
Hoy, desde su proyecto Sanándonos Colombia, Yineth acompaña a otras personas que atraviesan situaciones similares. Combina terapia profunda con ejercicios prácticos, técnicas de relajación y acompañamientos guiados. Su mensaje es claro: “Somos únicos. No se cansen de buscar, porque estar vivo vale la pena”.