“Yo no tendría que estar corriendo de clínica en clínica”: madre de niña con trasplante denuncia fallas de la Nueva EPS
La madre advierte que si pierde alguna cita, la espera para una nueva autorización podría extenderse hasta tres meses.
Noticias RCN
02:02 p. m.
Se cumplen ocho años desde que Nasly recibió el trasplante de corazón que le salvó la vida. Hoy, esa misma vida vuelve a estar en riesgo por la falta de acceso oportuno a los medicamentos que necesita para sobrevivir.
Su madre, sin recursos y sin apoyo de la entidad que debería garantizarle la atención, se ve obligada a recorrer clínicas y departamentos en un agotador viacrucis que pone en peligro la salud de la menor.
Un viaje interminable para conseguir un medicamento vital
La familia de Nasly está afiliada a la Nueva EPS, entidad intervenida por el Gobierno, que les exige desplazarse entre Cesar, Santander y Antioquia para acceder a exámenes y autorizaciones.
En menos de 24 horas, la madre tuvo que viajar desde San Alberto hasta Bucaramanga para un examen en la Clínica Comuneros, y ahora deberá emprender un trayecto de más de 12 horas hacia Antioquia para reclamar los medicamentos inmunosupresores que mantienen con vida a la adolescente.
Los costos de transporte superan los 340.000 pesos por trayecto, una cifra imposible de asumir para una madre que dedica todo su tiempo al cuidado de su hija. Ante la falta de apoyo en viáticos, la familia recurrió a rifas y a la solidaridad de la comunidad para financiar los viajes.
Fatiga, angustia y riesgo para el trasplante
Más allá de la carga económica, los desplazamientos constantes han deteriorado la condición física de Nasli. El cansancio extremo y las largas horas de viaje ponen en riesgo el corazón trasplantado, mientras la incertidumbre sobre la entrega de medicamentos aumenta la angustia de la familia.
La madre advierte que si pierde alguna cita, la espera para una nueva autorización podría extenderse hasta tres meses, tiempo en el que la niña estaría sin tratamiento.
“Yo no tendría que estar corriendo de clínica en clínica. Después de ocho años cuidando el corazón de mi hija, esto se convirtió en una carrera contra el tiempo”, lamenta.