Alza en gasolina y Acpm dispara tarifas del transporte público en varias ciudades del país
Las modificaciones tarifarias no se limitan únicamente a las principales ciudades del país.
Noticias RCN
01:51 p. m.
El aumento en los precios de la gasolina y el Acpm ha desencadenado un efecto dominó en las tarifas del transporte público de las principales ciudades colombianas.
Bogotá, Medellín, Cali, Tunja y Barranquilla registran los incrementos más significativos, impactando directamente el bolsillo de millones de usuarios que dependen diariamente de estos servicios.
Tunja, Medellín y Cali entre las más afectadas
En Tunja, capital de Boyacá, el galón de gasolina alcanzó los $16.617, un incremento frente a los $16.527 que se pagaban en 2025. Esta ciudad se posiciona entre las que registran los precios más elevados del combustible en el país, situación que se replica con variaciones en otras regiones.
Medellín ya implementó ajustes tarifarios en rutas específicas. Los buses que conectan con el aeropuerto José María Córdoba en Río Negro experimentaron un incremento de $3.000, elevando el costo del trayecto a $20.000. Este aumento afecta tanto a residentes paisas como a visitantes que utilizan este corredor estratégico hacia la terminal aérea.
En Cali, el sector del transporte en taxi fue uno de los más impactados por el alza en el precio del combustible. La tarifa mínima pasó de $6.500 a $7.100, representando un incremento considerable para los usuarios. Adicionalmente, el recargo nocturno se elevó a $1.800, al igual que el recargo aplicado en festivos y dominicales, que también quedó establecido en $1.800.
Ajustes en todo el país y retos económicos
Las modificaciones tarifarias no se limitan únicamente a las principales ciudades del país. En la mayoría de departamentos se registran ajustes similares, aunque en algunas zonas el aumento de la tarifa de transporte público todavía se encuentra en proceso de análisis por parte de las autoridades competentes y los gremios transportadores.
Este fenómeno de alzas generalizadas responde directamente al incremento en los costos operativos que enfrentan los transportadores, quienes han señalado que el combustible representa uno de los rubros más significativos en su estructura de gastos.
La situación plantea desafíos tanto para el sector como para los usuarios, quienes deberán ajustar sus presupuestos de movilidad en medio de un contexto económico ya complejo.