¿Cómo el sector de las fajas en Colombia logra una economía circular?
La industria de las fajas comienza a adoptar modelos circulares basados en eficiencia de insumos, reutilización de plásticos y tratamiento del agua.
Noticias RCN
03:52 p. m.
La economía circular avanza con paso firme en Colombia y comienza a consolidarse como un eje estratégico para la industria manufacturera que se ha convertido en uno de los principales impulsores, aportando el 8,10% del valor agregado circular, gracias a la incorporación de prácticas sostenibles en procesos productivos clave.
Uno de los sectores que empieza a reflejar esta transformación es el de las fajas, un mercado relevante dentro de la exportación textil colombiana.
La adopción de modelos circulares cobra especial importancia si se tiene en cuenta el impacto ambiental de la industria textil a nivel global, responsable del 10% de las emisiones de gases de efecto invernadero y del 4% del consumo de agua dulce en el mundo.
¿Cómo la fabricación de fajas logra reducir su impacto ambiental y entrar a la economía circular?
De acuerdo con estimaciones de la Fundación Ellen MacArthur, el paso de un modelo lineal a uno circular en el diseño y fabricación de prendas podría generar beneficios económicos cercanos a los 500.000 millones de dólares.
En este contexto, algunas compañías del sector están rediseñando sus operaciones para reducir su huella ambiental sin sacrificar competitividad.
Leidy Grisales, CEO de Entallarte, empresa dedicada a la producción y exportación de fajas, explicó que la estrategia de circularidad de la industria se sustenta en tres pilares técnicos: la optimización de insumos, la reutilización de plásticos y una gestión integral del recurso hídrico.
Las tres fases de la economía circular en el sector de la manufactura
El primer eje apunta a la optimización inteligente de los trazos de confección, una práctica que permite reducir de manera significativa el desperdicio de tela durante el proceso productivo.
Este enfoque no solo disminuye la generación de residuos textiles, sino que también mejora la eficiencia operativa y el aprovechamiento de las materias primas.
El segundo pilar se centra en la incorporación de materiales reciclados, particularmente bases de nylon obtenidas a partir de la reutilización de plásticos.
Grisales señala que la transición hacia insumos sostenibles en el sector de las fajas implica retos técnicos específicos, ya que estas prendas deben cumplir estándares estrictos de compresión, durabilidad y resistencia.
Por esta razón, los polímeros reciclados utilizados son sometidos a pruebas de desempeño que garantizan que su origen no comprometa la calidad del producto final.
El tercer componente del modelo circular es la gestión del agua. La compañía ha implementado tecnología de última generación que permite optimizar las relaciones de baño en los procesos de tintura, reduciendo de forma progresiva el consumo de agua potable.
Este sistema se complementa con un esquema de reciclaje hídrico que mantiene la misma carga de agua en operación durante varios meses, gracias a ciclos de tratamiento y potabilización previos a su devolución al entorno, avanzando hacia un esquema de vertimiento cero.
Lo que requiere el sector de las fajas para ingresar a la economía circular
La adquisición de materiales provenientes de desechos y su posterior transformación requieren presupuestos específicos que no todas las empresas están en capacidad de asumir en el corto plazo.
La visión circular, sin embargo, no se limita a la planta de producción. También se extiende al consumidor final mediante estrategias orientadas a prolongar la vida útil de las prendas.
Para 2027, Entallarte proyecta reemplazar el uso de energía convencional por un sistema de paneles solares, avanzando hacia la descarbonización de su operación.
El objetivo es consolidar un modelo en el que la rentabilidad financiera y la protección ambiental converjan, demostrando que la economía circular no solo es viable, sino también estratégica para el futuro del sector textil colombiano.