Crisis de colegios privados en Colombia: causas de cierres y cómo sobrevivir
Más de 800 colegios han cerrado en el país desde 2020. La crisis de la educación privada enciende las alarmas por la caída en la natalidad y la inflación.
Rafael Navas
10:36 a. m.
Sin embargo, Santiago José Castro, rector del British International School de Barranquilla, revela las claves para sobrevivir y explica por qué asumir la institución como una empresa es la única salida.
¿Por qué hay una crisis de colegios privados en Colombia?
El panorama de la educación privada en Colombia enfrenta un escenario de alta volatilidad. Según cifras de la Asociación de Colegios Privados de Colombia (Acoprícol), desde la pandemia en 2020, más de 800 instituciones han cerrado sus puertas a nivel nacional, de las cuales 35 corresponden únicamente a Bogotá en el inicio de 2025.
Para Santiago José Castro Agudelo, rector del British International School (BIS) de Barranquilla, esta situación exige una autocrítica profunda por parte del sector. Atrás quedaron los años donde los colegios daban por sentada la demanda y se daban el lujo de "seleccionar" a las familias.
Hoy, la caída en las matrículas se explica por una mezcla de factores socioeconómicos y culturales:
- Ajuste demográfico y económico: El estancamiento económico limita las oportunidades de las nuevas generaciones.
- Costo de vida: El aumento en los precios de productos esenciales hace que conformar una familia sea inviable para muchos jóvenes.
- Cambio de valores: La sociedad de consumo actual prioriza el "tener" por encima del "ser", generando una incertidumbre que desincentiva la natalidad.
Los colegios que no se entienden como empresas están destinados a desaparecer. Algunos han optado por replantear todo lo que son; otros se niegan a innovar y corren la misma suerte
Afirma Santiago Castro.
El impacto de la regulación estatal en las finanzas escolares
El modelo financiero tradicional de las instituciones educativas está bajo una presión sin precedentes. No se trata de un punto de quiebre absoluto, sino de un golpe directo a los colegios de "nivel medio".
Existe una población sánduche: familias que no son ricas, pero tampoco pobres, y que hoy no pueden costear los incrementos de las pensiones. Esta clase media se ha visto obligada a migrar hacia la oferta de educación pública.
Al mismo tiempo, los colegios privados lidian con un exceso de regulación. Las políticas estatales limitan los incrementos en los costos educativos, fijándolos muchas veces por debajo del aumento del salario mínimo. Esto genera un ahogamiento financiero para miles de colegios que luchan por cubrir sus nóminas y cumplir con las exigencias de las secretarías de educación.
El éxito del modelo educativo en Barranquilla frente a Bogotá
Mientras la capital del país enfrenta una ola de cierres, la región Caribe, y específicamente Barranquilla, vive una realidad contrastante. Bogotá, en palabras del experto, es una ciudad con vías atascadas, problemas de seguridad y crisis de servicios públicos, donde las rutas escolares pueden tardar más de 90 minutos.
En contraste, Barranquilla se proyecta como un polo de atracción. Lidera en construcción de vivienda, inversión extranjera y recibe un alto flujo migratorio interno de familias que buscan calidad de vida.
Este entorno ha permitido que instituciones como el British International School (BIS) mantengan un crecimiento sostenido, respaldado por cifras contundentes:
- Más de 1.100 estudiantes matriculados.
- Una tasa de retención estudiantil superior al 95%.
- Resultados académicos sobresalientes en la región Caribe.
Innovación y redes globales: el futuro de los colegios en Colombia
En un mercado que parece polarizarse, la supervivencia no depende únicamente de ofrecer un currículo internacional, sino de la coherencia institucional y la reducción de la burocracia. No obstante, pertenecer a redes educativas globales y ofrecer el bachillerato internacional marca una diferencia competitiva crucial.
Estas certificaciones exigen a los colegios el cumplimiento de estándares internacionales rigurosos, garantizando procesos de mejora continua. Las instituciones se ven obligadas a optimizar sus recursos, enfocándose exclusivamente en lo que genera un aprendizaje significativo para los estudiantes.
El sector educativo está cambiando. Aquellas instituciones que se mantengan aisladas como un "oasis en el desierto" corren un alto riesgo. El futuro pertenece a los colegios que respeten su ADN fundacional, pero que asuman sin temor el reto de competir, innovar y gestionarse con la misma eficiencia que demanda cualquier empresa exitosa en el siglo XXI.