El grave error financiero por el que miles de empresas en Colombia podrían quebrar este fin de año
Por qué el 48% de las pymes en Colombia corren riesgo de quiebra al cierre de año. Conoce los errores de flujo de caja y cómo evitarlo.
Mateo Alfonso Rey
07:44 p. m.
El último trimestre del año (octubre, noviembre y diciembre) representa para miles de pequeños negocios en Colombia la oportunidad perfecta para dinamizar sus ventas.
Sin embargo, esta temporada de alta demanda también trae consigo un desafío crítico: la necesidad de anticipar inventarios, asegurar proveedores y contar con capital de trabajo antes de percibir los ingresos de las ventas.
¿Por qué el fin de año pone en riesgo a las microempresas?
De acuerdo con cifras oficiales, el 91,7% de las empresas en Colombia pertenecen al rango de microempresas, un segmento fundamental para la economía nacional que registró ingresos nominales por $106,5 billones en 2025, además de un crecimiento del 14% durante el segundo trimestre de 2026 frente al mismo periodo del año anterior.
A pesar de este dinamismo, las estadísticas de entidades como Confecámaras y la Gran Encuesta PYME de ANIF revelan una realidad preocupante: el 48% de las razones por las cuales fallan las empresas se deben a una mala prevención y gestión financiera.
Este factor de riesgo se dispara en las temporadas de mayor movimiento comercial debido a la falta de liquidez y flujos de caja.
El reto del flujo de caja y la falta de planeación
Federico Gómez, CEO y cofundador de Plurall, señala que la preparación para esta época no inicia cuando los clientes llegan al establecimiento, sino semanas antes. Según el directivo, un negocio necesita proyectar con precisión qué va a vender, qué inventario requiere y con qué recursos líquidos cuenta para responder a la demanda sin dejar pasar oportunidades de crecimiento.
A esto se suma un obstáculo cultural muy frecuente en el sector: el miedo a la financiación.
“A la pequeña empresa le han vendido la idea de que endeudarse para crecer es malo, y eso es falso. Una deuda usada de manera positiva, para comprar inventario, aumentar la capacidad o atender más clientes, al final del día generará más ventas dejando una mayor utilidad para el negocio y casi que pagando la deuda por sí sola”, explica Gómez.
Además de los problemas de caja, los informes señalan que el 70% de las pymes que fracasan también tienen un punto débil en sus procesos de digitalización. Esta combinación —baja planeación financiera, problemas de liquidez y rezago tecnológico— deja a miles de microempresarios en una posición de alta vulnerabilidad justo cuando el mercado exige mayor capacidad de respuesta.