Así quedó el mapa político en Latinoamérica tras la victoria de Abelardo De La Espriella en Colombia
La elección de Abelardo de la Espriella refuerza el avance de líderes de derecha en la región y así explican el fenómeno los expertos.
Noticias RCN - AFP
09:34 a. m.
La victoria de Abelardo de la Espriella en Colombia amplió la presencia de gobiernos de derecha en América Latina y consolidó una tendencia que ya se observa en varios países de la región.
Con excepción de Brasil, México y Uruguay, gran parte de los palacios presidenciales latinoamericanos están hoy ocupados por mandatarios identificados con discursos duros en materia de seguridad, economía y confrontación con las élites políticas tradicionales.
Hay casos particulares en la región, como Cuba, gobernada por un régimen comunista, y Nicaragua, donde Daniel Ortega mantiene un modelo de poder altamente concentrado. También está Venezuela, que continúa bajo el control político del chavismo, con Delcy Rodríguez al frente del gobierno.
El fenómeno se ha extendido desde Argentina hasta Honduras y ha dado lugar a un nuevo mapa político regional marcado por el ascenso de líderes con fuerte protagonismo personal.
Sin embargo, especialistas consultados por la AFP consideran que este escenario no necesariamente refleja un giro ideológico estructural hacia la derecha, sino un contexto favorable para candidatos considerados ajenos al sistema político tradicional.
¿Por qué la derecha está ganando elecciones en América Latina?
Según la investigadora Lisa Zanotti, especialista en ultraderechas del Instituto de Democracia de la Central European University, los líderes que han logrado imponerse en los últimos años comparten características similares: capacidad para canalizar el descontento ciudadano, construir una marca personal sólida y establecer alianzas políticas eficaces.
Uno de los referentes más citados es Nayib Bukele, presidente de El Salvador, cuya popularidad regional ha estado asociada a su discurso de mano dura frente a la delincuencia. De acuerdo con el análisis de Zanotti, el modelo de liderazgo personalista y la relación directa con los votantes se ve favorecido por los sistemas presidenciales latinoamericanos, que permiten a los candidatos reducir la dependencia de partidos tradicionales debilitados o desacreditados.
Anthony Pereira, académico de la Universidad de Tulane, explica que la región ya experimentó durante los años 2000 el ciclo político conocido como la “marea rosa”, caracterizado por varios gobiernos de izquierda impulsados por un contexto económico favorable. Sin embargo, tras la caída de los precios de las materias primas y el fortalecimiento del crimen organizado, aumentó la receptividad de los electores hacia figuras que se presentan como alternativas al establecimiento político.
¿Qué factores explican el avance de líderes antisistema en la región?
La inseguridad aparece como uno de los principales motores de esta tendencia. En distintos países latinoamericanos, organizaciones criminales han ampliado su influencia más allá del narcotráfico tradicional y han extendido actividades como la extorsión o el control de economías locales.
La preocupación ciudadana por la delincuencia también queda reflejada en la última encuesta Latinobarómetro, en la que el 75 % de los consultados afirmó que la criminalidad aumentó durante el último año. Además, uno de cada tres encuestados señaló que él o algún familiar fue afectado directamente por hechos relacionados con el crimen durante ese período.
En este contexto, candidatos como Abelardo de la Espriella lograron conectar tanto con votantes contrarios a la izquierda como con sectores de clase media preocupados por la seguridad. Mientras algunos gobiernos y movimientos progresistas enfrentan dificultades para responder a estas demandas, varios líderes de derecha han centrado sus campañas en propuestas de acción rápida frente a la delincuencia y el deterioro de la confianza en las instituciones.
Pese al avance regional de estos liderazgos, los analistas advierten que el verdadero desafío comienza después de las elecciones. Casos recientes en América Latina muestran que gobernar suele ser más complejo que hacer campaña. Por ello, expertos consideran prematuro determinar si la victoria de De la Espriella consolidará una transformación política duradera o si seguirá el patrón observado en otros países, donde las expectativas iniciales terminaron enfrentándose a las dificultades propias del ejercicio del poder.