¿Qué tanto han cambiado las condiciones laborales en Latinoamérica las últimas tres décadas?
En la región, los ingresos crecieron la mitad de lo que habrían crecido en los países más ricos de la OCDE.
Noticias RCN - AFP
07:51 p. m.
El estancamiento productivo de América Latina genera gran preocupación. En la actualidad, la región necesita destinar casi cuatro trabajadores para alcanzar el volumen de producción que genera un solo empleado en Estados Unidos.
Esta brecha de productividad se consolida como el principal detonante de los bajos salarios en la región, según advierte el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en su informe Hacer que los mercados laborales funcionen, presentado este lunes 3 de agosto.
¿En cuánto han aumentado los ingresos de trabajadores en Latinoamérica?
El estudio evidencia tres décadas de avances mínimos para los trabajadores de la zona, cuyo ingreso real se incrementó un modesto 18 % en los últimos 30 años; una tasa que representa casi la mitad del crecimiento registrado por los países desarrollados agrupados en la OCDE.
A este rezago estructural se suma ahora la incertidumbre ante el avance de la inteligencia artificial, un fenómeno que, según reconoció David S. Kaplan, uno de los coautores del documento, sigue siendo materia de investigación.
La fragilidad en las condiciones laborales de Latinoamérica se refleja con dureza en el nivel de empleo informal y de pequeña escala: para el 2024, casi la mitad de los trabajadores (46 %) se desempeñaba de forma autónoma o en microempresas.
En palabras de Kaplan, la brecha técnica no deja de ensancharse, dado que “las habilidades de los trabajadores están rezagadas respecto a lo que los empleadores demandan”. A esta problemática se suma que, en diversas ocasiones, la fuerza laboral tampoco percibe la totalidad del valor económico que produce.
Más mujeres con empleo formal y mejores redes de protección social no son suficiente:
Frente a esta coyuntura, el organismo internacional hace un llamado urgente a las autoridades gubernamentales para dinamizar la contratación formal y revisar sus esquemas normativos. “Lo peor que uno podría hacer con su marco normativo laboral es tener un sistema en que sea muy costoso y difícil contratar formalmente a trabajadores”, sostuvo Kaplan, e indicó que es “más urgente que nunca mejorar los incentivos para los empleadores”.
A pesar del panorama adverso, el informe del BID destaca ciertos avances estructurales en las últimas décadas, tales como una mayor incorporación de las mujeres al empleo formal y un fortalecimiento en las redes de protección social.
No obstante, el envejecimiento poblacional derivado de la caída en las tasas de natalidad empieza a presionar a la baja la cantidad de población económicamente activa, comprometiendo la viabilidad de los sistemas de pensiones. Ante este reto demográfico, la entidad insiste en que las políticas públicas deben priorizar la inversión en capacitación profesional, pensiones y seguridad social.