Daniel Ortega descarta elecciones en Nicaragua y EE. UU. responde con condena
Nicaragua no celebra elecciones desde 2021, comicios cuestionados por la detención de opositores.
Noticias RCN - AFP
01:10 p. m.
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, reiteró este domingo que en su país no habrá más procesos electorales que permitan a la oposición disputar el poder. “No habrá más elecciones, donde intenten tomar el gobierno, tomar el poder”, afirmó durante un acto por el 47° aniversario de la revolución sandinista en Managua.
Ortega, de 80 años, insistió en que los opositores continúan activos en la clandestinidad. “No pienses que porque no hay guerra estamos en paz, no, ellos están ahí conspirando, conspirando, organizándose”, dijo el mandatario, quien gobierna desde 2007 junto a su esposa Rosario Murillo, nombrada copresidenta en 2017.
Condena de Estados Unidos
Las declaraciones provocaron una reacción inmediata en Washington. El secretario de Estado, Marco Rubio, aseguró que la decisión de Ortega de abolir las elecciones refleja “su miedo a la voluntad del pueblo”.
En un comunicado, advirtió que “la Administración Trump y la comunidad internacional no se quedarán de brazos cruzados mientras la dictadura de Murillo-Ortega profundiza la represión en el país y fabrica inestabilidad que amenaza la seguridad nacional de EE. UU.”.
Rubio subrayó que “el pueblo nicaragüense tiene derecho a elegir a sus propios líderes mediante elecciones democráticas” y pidió a los aliados internacionales “unir fuerzas” para enfrentar al régimen.
Un poder absoluto
Nicaragua no celebra elecciones desde 2021, comicios cuestionados por la detención de opositores. Una reforma constitucional extendió el mandato presidencial a seis años, por lo que los próximos comicios deberían realizarse en 2027. Sin embargo, Ortega descartó esa posibilidad.
El mandatario sandinista ejerce un control absoluto sobre las instituciones y la sociedad, especialmente tras la represión de las protestas de 2018, que dejaron más de 300 muertos según la ONU.
Decenas de opositores, periodistas, intelectuales y religiosos críticos fueron encarcelados, despojados de su nacionalidad y bienes, o forzados al exilio. Miles de nicaragüenses permanecen refugiados en Costa Rica, España y Estados Unidos.