Descubren qué causó el accidente de funicular que dejó 16 muertos en Lisboa
Las autoridades recomendaron que otros vehículos de este tipo se mantengan fuera de servicio hasta avanzar en las inspecciones.
Noticias RCN - AFP
10:09 p. m.
Un cable defectuoso fue la causa del descarrilamiento del funicular de la Gloria en Lisboa que, el pasado 3 de septiembre, dejó un saldo trágico de 16 personas muertas y 20 heridas, según reveló este lunes la investigación oficial.
El funicular, que conecta la plaza de Rossio con el Bairro Alto, es una de las atracciones históricas más emblemáticas de la capital portuguesa. Sin embargo, de momento, se mantiene fuera de servicio.
El informe preliminar elaborado por la oficina de prevención e investigación de accidentes de aeronaves y ferroviarios (GPIAAF) concluyó que el cable que unía las dos cabinas del funicular se había desconectado justo antes del accidente, y además “no cumplía con las especificaciones vigentes en la CCFL para su uso en el tranvía Gloria”, como señala el documento de 35 páginas.
Sistema de funiculares e Lisboa sigue sin funcionar y la recomendación es mantenerlos fuera se servicio:
Tras el incidente, todos los funiculares de Lisboa han sido retirados de servicio de manera preventiva y el GPIAAF recomendó que permanezcan inmovilizados hasta que se certifique que cuentan con sistemas de frenado adecuados, capaces de detener las cabinas en caso de rotura del cable.
El accidente, que estremeció a la ciudad, dejó en evidencia los posibles riesgos asociados a la operación de estos vehículos turísticos que llevan décadas en funcionamiento. Según el balance oficial, entre las víctimas fatales se encuentran cinco portugueses y 11 extranjeros.
Autoridades trabajan en asegurar que el funicular sea un método de transporte seguro:
Este suceso ha llevado a las autoridades a evaluar la seguridad de los funiculares históricos y a priorizar medidas que eviten que se repitan este tipo de tragedias.
El ascensor de la Gloria, como es conocido en la ciudad, fue inaugurado en 1885 con un sistema de tracción de cremallera, que pasó a ser de vapor, y tres décadas más tarde, de impulso eléctrico.
En algún punto llegó a transportar hasta tres millones de pasajeros por año y, aunque su futuro es incierto, las autoridades trabajan en devolverlo a las vías, como un transporte seguro y atractivo entre los turistas.