El horror de vivir la tragedia de Venezuela desde el exilio: buscan a sus familias por redes sociales
El horror de vivir la tragedia de Venezuela desde el exilio: buscan a sus familias por redes sociales
Noticias RCN
03:30 p. m.
Desde Ecuador, Suiza y Alemania, María Pessina y sus hermanos pasaron cuatro días buscando noticias de su madre en grupos de chat y redes.
Lamentablemente, tres días después del doble terremoto que sacudió Caracas y La Guaira en Venezuela, una foto les confirmó que su madre, identificada como Magnolia, murió sepultada en el edificio donde vivía.
María Pessina, investigadora venezolana en Quito, confirmó que la ropa de uno de los cuerpos encontrados bajo los escombros era de su madre, de 79 años.
Exiliada estuvo con su madre horas antes de la tragedia
Pessina había estado de visita en Venezuela durante tres semanas y abordó el avión de regreso a Ecuador unas horas antes de los sismos del 24 de junio.
El terremoto ocurrió cuando yo volaba. Al aterrizar explotó el teléfono de mensajes porque mucha gente creía que yo seguía en Caracas.
Antes de llegar a su casa, "ya había recibido un video del edificio en el suelo (…) Ahí la desesperación pasó a otro nivel.
Familias venezolanas buscan a los suyos por internet
Pessina y sus hermanos empezaron una angustiosa búsqueda. Activaron grupos de chat de la familia y de vecinos y contrataron a un motorizado para revisar las listas de vivos, heridos y desaparecidos en los hospitales de Caracas.
Gracias a un grupo de WhatsApp, los vecinos de los 14 pisos del edificio Petunia en Caracas pudieron reconectar con los emigrados que buscaban a sus familiares desde Miami, España, República Dominicana, Panamá o Ecuador.
El viernes, un mensaje de ese chat informó que habían recuperado un cuerpo similar al de Magnolia. Un día después, María Pessina confirmó que era su madre.
Pasé tres semanas limpiando y doblando su ropa, por eso pude reconocer lo que llevaba puesto en esa foto.
La angustia desde el exilio de los que siguen desaparecidos
Muchos siguen buscando a familiares entre los más de 2.500 muertos y decenas de miles de desaparecidos de los terremotos de hace una semana, sin poder viajar ni sepultarlos en su país.
"Mi cuñado Jorge Sedano está en el edificio Vallarta, en Playa Grande, y todavía no sabemos nada de él", dijo desde Miami a la AFP Andre, que prefiere no dar su apellido por motivos profesionales.
En esa zona de La Guaira, arrasada por los sismos, los vecinos se organizaron solos hasta la llegada de rescatistas salvadoreños el fin de semana.
No he dormido desde que pasó esta tragedia. Publico pedidos de ayuda, de donaciones, reconecto gente; se necesita de todo y me llegan miles de mensajes.
La indignación aumentó al confirmar que el martes se suspendieron las labores de rescate en la residencia de su cuñado después de que vecinos sorprendieran a agentes de policía robando dólares entre los escombros.
No llegaron a tiempo para salvar vidas. Quizá mi cuñado estaba vivo en las primeras horas. Pero sí llegaron a robar.