Perú vuelve a las urnas en medio de una crisis política que se mantiene desde hace 10 años
Los peruanos deberán elegir al noveno presidente de los últimos 10 años. Hay 35 candidatos, algo nunca visto.
AFP
12:09 p. m.
Este domingo 12 de abril es histórico para Perú. Los millones de habitantes vuelven a las urnas para elegir presidente en medio de una crisis política que viene ocurriendo desde hace una década.
La contienda tiene un detalle particular: los votantes podrán escoger entre 35 candidatos. Aunque lo cierto es que la población ha perdido la confianza por los aspirantes. Es importante recordar que, a partir de 2016, hace diez años; han tenido ocho presidentes.
35 candidatos y un ambiente desanimado
Keiko Fujimori, hija de Alberto Fujimori, es la que más opciones tendría de quedar electa. Algunas de sus propuestas son expulsar a los migrantes irregulares, la atracción de inversión estadounidense y sumarse a otras naciones de derecha que cuentan con el apoyo del gobierno Trump.
No obstante, las encuestas también han mencionado a Ricardo Belmont, Carlos Álvarez, Rafael López Aliaga, Roberto Sánchez, Alfonso López Chau y Jorge Nieto. Para David Sulmont, analista que habló con AFP, no hay candidato que despierte entusiasmo en los votantes.
Ocho presidentes en 10 años
Para entender la crisis en Perú, hay que remontarse a la década de los 80. Desde ese momento y hasta la llegada del nuevo milenio, se mantuvo un conflicto entre las autoridades y los grupos armados, como el Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Tupac Amaru.
Bajo la política de Fujimori, hubo masacres y demás crímenes que lo llevaron a una condena de 25 años. Aunque lo indultaron a finales de 2023 por razones humanitarias. Meses después falleció.
Tras el mandato de Ollanta Humala, por la Presidencia han pasado Pedro Pablo Kuczynski, Martín Vizcarra, Manuel Merino, Francisco Sagasti, Pedro Castillo, Dina Boluarte, José Jerí y José María Balcázar.
La crisis política ha repercutido en otras áreas y muestra de ello es que, entre 2018 y 2025, los asesinatos y extorsiones se incrementaron considerablemente, el doble y cinco veces más respectivamente.