Estados Unidos tendrá su propio arco del triunfo: Todo está listo para iniciar la construcción
El monumento será totalmente blanco y llevará en la cima estatuas doradas de ángeles y águilas.
Noticias RCN - AFP
10:14 p. m.
Todo apunta a que Estados Unidos tendrá su propio arco del triunfo. La monumental estructura de 76 metros de altura modificará el paisaje de Washington al ser terminada.
Se trata de un ambicioso proyecto de la administración Trump. Será de color blanco y en la cima tendrá imponentes estatuas doradas de águilas y un ángel.
Si todo avanza conforme al plan, quedará ubicado en la rotonda ajardinada sobre el río Pótomac, entre el Monumento a Lincoln y el Cementerio Nacional de Arlington. Las excavaciones podrían iniciar en cuestión de semanas.
El arco transformará el paisaje:
El secretario del Interior, Doug Burgum, confirmó el inicio de la obra. A través de su cuenta en la red social X comentó que el nuevo arco del triunfo está destinado a erigirse como una obra cumbre de la arquitectura nacional. No obstante, la rápida puesta en marcha del proyecto ha desencadenado una fuerte polvareda en Washington.
La controversia escala en dos frentes: la falta de concertación política y el impacto paisajístico. El Gobierno procedió con esta modificación urbanística de gran escala sin someterla a la consulta del Congreso.
A esto se suma el malestar técnico y visual. Debido a sus gigantescas proporciones, el arco impedirá la vista al camposanto, donde reposan miles de veteranos y militares caídos, desde el monumento a Abraham Lincoln con.
No es el primer proyecto de Trump en Washington:
Esta construcción representa tan solo el eslabón más reciente en el agresivo plan de remodelación urbana impulsado por Donald Trump desde su retorno a la Casa Blanca en enero de 2025.
El mandatario busca estampar un sello personal en la ciudad, un proyecto ambicioso que ha derivado en continuos litigios e intensas disputas judiciales. En la lista de intervenciones previas figura la demolición de un ala completa de la residencia presidencial para dar paso a un costoso y masivo salón de baile, así como los complejos trabajos de reestructuración en el icónico Estanque Reflectante y el cambio de nombre del Centro Kennedy, para hacer homenaje a Trump.