Fiscalía ordena captura de Evo Morales por protestas en Bolivia
La institución informó que la medida se enmarca en una investigación por bloqueos de carreteras y movilizaciones.
Noticias RCN - AFP
09:01 p. m.
La Fiscalía de Bolivia ordenó este miércoles la detención del expresidente socialista Evo Morales, acusado de liderar las recientes protestas que paralizaron el país por más de 50 días.
La institución informó que la medida se enmarca en una investigación por bloqueos de carreteras y movilizaciones que exigían la renuncia del presidente centroderechista Rodrigo Paz.
Protestas y acusaciones de terrorismo
Entre mayo y junio, campesinos, obreros y otros sectores protagonizaron marchas y bloqueos que derivaron en un agudo desabastecimiento en ciudades como La Paz y El Alto. Los precios de los alimentos se dispararon, las medicinas escasearon y las filas en gasolineras duraron días.
El Comité Cívico Pro Santa Cruz denunció a Morales por presuntos delitos de “terrorismo” y “alzamiento armado”, acusación a la que luego se sumó el Ministerio de Gobierno. El fiscal general Roger Mariaca confirmó que “se ha librado una orden de aprehensión” contra el exmandatario.
Durante las protestas, Paz recibió respaldo de Estados Unidos y de países del Escudo de las Américas, que denunciaron “esfuerzos para derrocar” al mandatario boliviano. El gobierno calificó las movilizaciones como un intento de alterar el “orden democrático” por parte de “narcoterroristas”.
Morales denuncia persecución y sigue prófugo
Morales, de 66 años, rechazó la medida y denunció una “persecución” en su cuenta de X: “Buscan responsabilizarnos de las movilizaciones sociales para ocultar el verdadero drama que vive Bolivia: una profunda crisis económica y social”.
El expresidente se encuentra en la zona cocalera del Chapare, protegido por campesinos que montan guardias permanentes. Esta es la segunda orden de captura vigente en su contra: desde octubre de 2024 está prófugo por un caso de presunta trata de una menor, proceso que él también niega.
Rodrigo Paz asumió la presidencia en noviembre, tras poner fin a dos décadas de gobiernos socialistas encabezados por Morales y Luis Arce.
Su giro liberal en la política económica y el acercamiento a Estados Unidos han generado rechazo en sectores afines al exmandatario, que temen que Washington respalde su detención.