Jueza de EE. UU. niega frenar redadas migratorias en Minesota en medio de protestas y tensión social
La decisión judicial se da mientras crecen las manifestaciones por las muertes de dos personas y un juez ordena liberar a un niño de cinco años detenido por el ICE.
AFP - Noticias RCN
07:32 p. m.
Una jueza federal de Estados Unidos rechazó este sábado la solicitud del estado de Minesota para suspender las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), operativos que han generado una ola de protestas y fuertes cuestionamientos tras la muerte de dos manifestantes en Mineápolis.
El fallo fue emitido por la jueza Katherine Menendez, quien consideró que, por ahora, no se cumplen las condiciones para conceder una medida cautelar contra las operaciones federales. “El tribunal considera que el balance de perjuicios no favorece de forma decisiva la concesión de una medida cautelar”, señaló en su decisión, aclarando que esto no constituye un pronunciamiento definitivo sobre la demanda presentada por el estado.
Las redadas forman parte de una ofensiva migratoria impulsada por el presidente Donald Trump, que en el último mes ha desplegado a miles de agentes federales en Minesota. Muchos de ellos han actuado encapuchados y con fuerte presencia armada, lo que ha incrementado la tensión social y provocado protestas masivas, incluso en medio de temperaturas bajo cero.
Protestas, críticas y un caso que conmocionó al país
La decisión judicial llega un día después de que decenas de miles de personas salieran a las calles de Minesota para rechazar la llamada operación “Metro Surge”, respaldada por el Gobierno federal pero cuestionada por líderes demócratas del estado y autoridades locales.
En paralelo, otro juez federal, en Texas, ordenó la liberación de un niño de cinco años, Liam Conejo Ramos, y de su padre, quienes fueron detenidos durante una redada del ICE el pasado 20 de enero en Mineápolis. La imagen del menor, con un gorro azul con orejas de conejo mientras era retenido por un agente, se volvió viral y generó indignación dentro y fuera de Estados Unidos.
El juez Fred Biery fue contundente al criticar el operativo, al señalar que el caso se originó en una “mal concebida e incompetente implementación” de la política de cuotas diarias de deportación, incluso “si ello exige traumatizar a niños”. También cuestionó que el Gobierno pareciera ignorar principios fundamentales recogidos en la Declaración de Independencia.
Las protestas se intensificaron tras la muerte de Renee Good y Alex Pretti, quienes fallecieron durante enfrentamientos con agentes federales en Mineápolis. La presión social llevó a la Casa Blanca a reemplazar al responsable del despliegue en la zona, aunque el presidente Trump volvió a calificar a los manifestantes como “agitadores” y advirtió que las fuerzas federales están listas para apoyar a las policías locales si es necesario.
Mientras tanto, en barrios de la ciudad persiste el miedo. Algunas familias migrantes aseguran que han optado por encerrarse en sus casas para evitar ser detenidas. “Es inhumano vivir así, prisionero en tu propia casa”, dijo a la AFP una mujer que pidió proteger su identidad.
La crisis en Minesota refleja el creciente choque entre la política migratoria federal y las autoridades locales, en un contexto de alta tensión social y debate nacional sobre los límites de los operativos de control migratorio en Estados Unidos.