Keiko Fujimori, cerca de la presidencia tras cuatro días de conteo de votos en Perú
La hija del expresidente Alberto Fujimori encabeza el conteo y se perfila como favorita para la segunda vuelta en medio de una ola conservadora en la región.
AFP
06:48 a. m.
La política peruana vuelve a girar en torno a un apellido que divide al país. Keiko Fujimori, quien ha perdido tres elecciones presidenciales, podría estar más cerca que nunca de alcanzar el poder en su cuarto intento, liderando el conteo parcial tras los comicios del pasado domingo en Perú.
En un escenario marcado por fallas logísticas durante la jornada electoral y una fragmentación política persistente —con ocho presidentes en la última década—, la candidata de derecha aparece como la única aspirante con un lugar prácticamente asegurado en la segunda vuelta.
A sus 50 años, Fujimori proyecta la imagen de una política experimentada. Fue congresista, lidera su partido y asumió un rol protagónico desde joven, incluso como primera dama a los 19 años, tras la ruptura entre sus padres. Su facilidad para el discurso y su trayectoria la consolidan como una figura conocida por todo el electorado peruano.
El peso de un apellido que marca la política peruana
El apellido Fujimori es, al mismo tiempo, su mayor fortaleza y su principal obstáculo. Su padre, Alberto Fujimori, gobernó Perú en la década de los 90 y dejó un legado profundamente polarizante.
Por un lado, fue reconocido por estabilizar la economía y derrotar a la guerrilla de Sendero Luminoso. Por otro, terminó condenado por violaciones a los derechos humanos y corrupción, lo que lo llevó a prisión tras su caída del poder.
Esa dualidad ha acompañado a Keiko durante toda su carrera. Mientras conserva una base de apoyo fiel, también enfrenta un rechazo significativo de sectores que asocian su candidatura con prácticas autoritarias del pasado.
La propia candidata ha enfrentado investigaciones y detenciones relacionadas con presuntos casos de corrupción, lo que ha alimentado la narrativa en su contra.
Entre la polarización y la promesa de orden
Pese a ese historial, el contexto actual podría jugar a su favor. Con el aumento de la inseguridad y la percepción de crisis institucional, Fujimori ha centrado su discurso en la necesidad de imponer orden, prometiendo resultados en sus primeros 100 días de gobierno.
Además, ha intentado moderar su tono. Reconoce errores en su estilo confrontacional del pasado y ahora habla de consenso y diálogo, aunque en momentos clave —como la noche electoral— mantiene una retórica dura, al declarar derrotada a la izquierda.
Para Fujimori, esta elección también tiene un componente personal: es la primera campaña tras la muerte de su padre en 2024, cuya figura sigue presente tanto en su discurso como en su simbología política.
Si logra imponerse en la segunda vuelta, el desafío no será menor. En un país donde varios presidentes han sido destituidos o enfrentados con el Congreso, construir gobernabilidad será clave.
Con el conteo aún en curso, Perú se enfrenta nuevamente a una decisión marcada por la polarización. Y Keiko Fujimori, la candidata que ha sabido perder, podría estar a punto de cambiar su historia política.