Movimiento para mantenerse "un mes offline" toma fuerza en los Estados Unidos
Los beneficios que reportan sus participantes se han mantenido en el tiempo, aún después de terminar el programa que dura un mes.
Noticias RCN
08:10 a. m.
Los programas de desintoxicación digital que prometen acompañamiento continuo, contrarrestar los efectos negativos de las redes sociales y una experiencia en comunidad se han convertido en todo un movimiento, que empieza a ganar fuerza y atraer a personas jóvenes en los Estados Unidos.
Antes de sumarse a programas, que desarrollan pequeñas startups por un costo promedio de 100 dólares, los participantes dicen lidiar con problemas como una menor capacidad de atención, ansiedad e insomnio.
Para algunos es imposible ubicarse sin utilizar las aplicaciones de navegación, otros no pueden ver una película o capítulo sin revisar el celular y también hay quienes olvidaron que la música puede escucharse de distintas maneras.
Jóvenes en los Estados Unidos buscan desconectarse:
Uno de los programas que, para mayo de 2026, espera haber llegado a los 1.000 participantes es el de Dumb.co y su reto "Un mes offline".
Para garantizar que las personas inscritas logren cumplirlo, les entregan un celular de tapa, con llamadas ilimitadas, mensajes de texto y una conexión especial a Uber, para solicitar servicios de transporte en la ciudad.
Es necesario para “romper realmente con ese hábito”, pero no basta. Según Josh Morin, que está detrás de uno de los programas de desintoxicación en Washington, se debe “ofrecer también una vida social, comunitaria y enriquecedora".
Es así que empezó a ofrecer reuniones semanales con los participantes para discutir las dificultades del reto y apoyarse mutuamente hasta lograrlo.
El impacto en la vida de las personas:
La analista de datos, de 29 años, Jay West, recordó en una de las reuniones que iniciado el programa se vio a sí misma “esperando el autobús” sin saber en qué momento podría llegar.
Solía mandarse la mano al bolsillo y admitió que en más de una ocasión se sintió aburrida, pero el programa le permitió entender que “eso está bien. Está bien aburrirse".
Según datos recientes, dos tercios de los jóvenes estadounidenses entre los 28 y 29 años esperan reducir su tiempo frente a la pantalla. Lo que, según el investigador de psicología en la Universidad de Georgetown, Kostadin Kushlev, puede tener beneficios que perduren en el tiempo:
"Mayor bienestar y una mejor capacidad para mantener la atención", por ejemplo. No por nada el profesor de historia de Princeton, Graham Burnett, compara el movimiento con la ola ambientalista de los 60, que terminó moviendo a los gobiernos alrededor de una agenda conservacionista.