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“No son muertes, son asesinatos”: multitudinaria marcha para rendir homenaje a Maricarmen en Madrid

Foto: AFP

El fallecimiento de Abascal ha situado nuevamente la problemática de la vivienda en el centro del debate político y social español.


Noticias RCN - AFP

oct 08 de 2026
06:14 p. m.

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Miles de personas se movilizaron este jueves en Madrid para rendir homenaje a Maricarmen Abascal, la mujer de 87 años que falleció el miércoles tras haber sido desalojada de la vivienda en la que residió durante más de siete décadas.

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Entre muestras de dolor, indignación y consignas contra los desahucios, los manifestantes convirtieron su caso en un símbolo de la crisis de acceso a la vivienda que atraviesa España.

La protesta, que reunió a unas 20.000 personas según la Delegación del Gobierno, estuvo marcada por el lema “No son muertes, son asesinatos” y por el rechazo a los desalojos de personas vulnerables. “La muerte de Maricarmen va a ser un icono de lucha y nos ha hecho despertar para decir ‘basta ya’”, afirmó Rosa Marín, una educadora infantil que participó en la movilización.

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El fallecimiento de Abascal ha situado nuevamente la problemática de la vivienda en el centro del debate político y social español, en un contexto de creciente preocupación por los altos costos del alquiler y las dificultades para acceder a una vivienda digna.

Del homenaje a la protesta social

La marcha comenzó en la céntrica Puerta del Sol, donde desde hace varios días permanecen acampados manifestantes que reclaman medidas frente a la crisis habitacional, y concluyó frente al edificio del barrio de Retiro donde vivió Maricarmen.

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A su llegada, los asistentes realizaron una ovación y guardaron un minuto de silencio en su memoria. Velas, flores y mensajes de agradecimiento cubrían la entrada del inmueble. “Gracias por luchar con y por todas nosotras”, decía uno de los carteles instalados junto a su retrato.

La imagen de la octogenaria siendo desalojada el pasado 23 de septiembre provocó una fuerte reacción ciudadana. Con problemas de movilidad y en medio de un deteriorado estado de salud, tuvo que abandonar el apartamento después de que la empresa propietaria intentara aumentar significativamente el valor de su alquiler.

“Maricarmen tuvo esa presencia mediática y ha sido un poco la gota que colmó el vaso”, señaló Antón Alexander, un profesor de fotografía de 26 años que participó en la manifestación. A su juicio, la crisis de vivienda trasciende las diferencias ideológicas y pone en discusión el futuro del estado de bienestar.

Una lucha que impactó la política española

Tras el desahucio, Maricarmen Abascal fue hospitalizada debido a su delicado estado de salud. La presión social generada por las protestas llevó a que la empresa aceptara un acuerdo para permitir su regreso al apartamento una vez se recuperara. Sin embargo, la mujer nunca pudo volver a su hogar y falleció mientras permanecía ingresada en un hospital madrileño.

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Su caso se convirtió en un emblema de las denuncias contra la especulación inmobiliaria y desencadenó movilizaciones en distintas ciudades españolas. Ante el creciente malestar ciudadano, el gobierno del presidente Pedro Sánchez impulsó dos decretos para contener la crisis de vivienda, que incluían restricciones a los desahucios de personas vulnerables. No obstante, ambas iniciativas fueron rechazadas en el Congreso de los Diputados.

En medio de ese escenario de tensión política y social, Sánchez anunció la convocatoria de elecciones anticipadas para el próximo 29 de noviembre.

Meses antes de su fallecimiento, Abascal había relatado públicamente los efectos que le dejó la prolongada batalla para evitar el desalojo. “Esta lucha me ha costado la salud, no puedo ni mantenerme en pie”, aseguró entonces, convirtiéndose en una de las voces más visibles de quienes denuncian las dificultades para mantener una vivienda asequible en España.

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