Parlamento de Francia aprueba la eutanasia en pacientes incurables
La aprobación contó con el respaldo de la izquierda y del partido Renaissance de Macron, mientras que la derecha y la extrema derecha se opusieron.
Noticias RCN - AFP
02:43 p. m.
El Parlamento de Francia aprobó este miércoles una reforma que reconoce el derecho a la muerte asistida para adultos con enfermedades incurables, tras un largo y polémico debate.
La medida, defendida por el presidente Emmanuel Macron, fue avalada en la Asamblea Nacional con 291 votos a favor y 241 en contra, convirtiéndose en una de las reformas sociales más relevantes desde la legalización del matrimonio igualitario en 2013.
El primer ministro Sébastien Lecornu solicitó al Consejo Constitucional revisar la legislación antes de su entrada en vigor. Este órgano puede validar la norma, modificarla o incluso declararla inválida. Si recibe luz verde, Francia se sumará a países como Bélgica, Países Bajos, Suiza, Canadá y Uruguay, donde la eutanasia ya es legal.
Un debate político y social dividido
La aprobación contó con el respaldo de la izquierda y del partido Renaissance de Macron, mientras que la derecha y la extrema derecha se opusieron, aunque cada bancada dejó libertad de voto a sus miembros. El presidente agradeció en X el “debate constructivo y respetuoso” y recordó que se trataba de un compromiso asumido en 2022.
La ley establece que el derecho está reservado a adultos que padezcan una enfermedad incurable, sufran dolores físicos insoportables o resistentes a tratamiento, y expresen su voluntad de manera “libre e informada”.
El procedimiento será supervisado por un médico y un comité evaluador, y el paciente podrá retirar su consentimiento en cualquier momento. En la mayoría de los casos, será el propio paciente quien administre la sustancia letal.
Reacciones: entre la esperanza y la ruptura
La diputada oficialista Brigitte Liso celebró la aprobación como un hito histórico: “Podré decirles a mis nietos: yo estuve ahí”. En contraste, Christophe Bentz, del partido de Marine Le Pen, pidió votar “por la esperanza” y no por “un texto de muerte”.
La Iglesia católica calificó la reforma como “una ruptura grave en la historia” y advirtió que transformará la relación de la sociedad con la vulnerabilidad, la vejez y la enfermedad. Organizaciones religiosas, colectivos de personas con discapacidad y algunos sectores científicos también expresaron su rechazo, mientras que grupos defensores de derechos individuales celebraron la decisión como un avance en la autonomía de los pacientes.
El camino legislativo fue complejo: la Asamblea Nacional aprobó el texto en varias ocasiones, pero el Senado lo rechazó tres veces. Finalmente, el Gobierno optó por dar la última palabra a la cámara baja, como lo permite la Constitución.