Pasó 40 años en el corredor de la muerte en EE. UU. y descubrieron que su ADN no estaba en el crimen
Un juez ordenó la liberación bajo fianza de Douglas Carter, de 71 años, mientras espera nuevo juicio.
Yhonay Díaz
08:35 a. m.
En las últimas horas, el caso de Douglas Carter, de 71 años, dio un giro inesperado, tras más de 40 años pagando una condena que, al parecer, se habría dado en medio de una serie de fallas en la investigación del crimen por el que fue culpado.
Carter fue puesto en libertad después de pasar cuatro décadas en el corredor de la muerte en Estados Unidos, tras comprobarse que su ADN no coincide con las evidencias halladas en la escena del crimen.
A través de un comunicado, Neal Hamilton, abogado defensor de Carter, habló del caso y de lo que significa esta nueva decisión:
El Estado le robó 41 años de su vida y lo sometió a los horrores del corredor de la muerte, pero esta noche por fin está en casa.
¿Douglas Carter pasó 40 años en una cárcel siendo inocente?
Carter fue sentenciado a muerte en 1985 por el asesinato de Eva Olesen, tía del entonces jefe de policía de Provo, Utah.
Después de una apelación, fue condenado nuevamente en un segundo juicio celebrado en 1992.
Después de 40 años de horror, un juez ordenó su liberación bajo fianza mientras espera un nuevo proceso judicial.
La versión original de la Fiscalía sostenía que se trataba de un robo que terminó en tragedia.
Carter es un hombre afroamericano, fue implicado mediante el testimonio de dos testigos y una confesión firmada. Sin embargo, él siempre mantuvo su inocencia, alegando que firmó la confesión bajo coacción policial.
Así se demostró que el ADN de Douglas Carter no correspondía con el crimen
La defensa de Carter presentó evidencias que apuntaban a que un hombre de raza blanca fue el verdadero autor del homicidio.
Ninguna prueba física vinculaba a Carter con la escena del crimen y su condena se basó exclusivamente en su confesión, los testimonios de Epifanio Tovar y su esposa Lucía.
El caso dio un vuelco en 2011 cuando los testigos Tovar se retractaron públicamente. La pareja declaró que la policía les había ordenado mentir en el tribunal y que les habían pagado facturas de alquiler, teléfono y otros servicios a cambio de su testimonio.
También afirmaron que los investigadores los amenazaron con deportarlos junto a su hijo si no cooperaban.
En 2023, la Corte Suprema de Utah*ordenó un nuevo juicio, citando "graves faltas" por parte de los investigadores originales del caso. La decisión se fundamentó en las irregularidades procesales y la falta de evidencia física que conectara a Carter con el asesinato de Olesen.
El análisis de ADN, realizado décadas después de la condena inicial, confirmó que el material genético encontrado en la escena del crimen no pertenecía a Carter, proporcionando una prueba científica contundente de su posible inocencia.