Preso político revela los momentos de pánico que vivió junto a sus compañeros de penal por los sismos en Venezuela
De acuerdo con la oenegé Foro Penal, 373 presos políticos seguían estando tras las rejas el 22 de junio.
Noticias RCN
02:04 p. m.
El doblete sísmico, de magnitud 7,1 y 7,5, sorprendió en las cárceles de Venezuela a 373 presos políticos que, de acuerdo con la oenegé Foro Penal, seguían sin ser liberados el 22 de junio de 2026.
Se trata de 348 hombres y 25 son mujeres, de los cuales, 214 son civiles y 159 pertenecían a las Fuerzas Militares, antes de ser arrestados de manera arbitraria.
Con inmenso temor se enfrentaron, en instalaciones antiguas y en malas condiciones, a los dos sismos de mayor magnitud desde el terremoto de San Narciso de 1900.
Daños en las instalaciones y custodios que huyeron sin auxiliar a los presos:
La desesperación, según explicó un preso político que, por motivos de seguridad, no reveló su identidad al entablar una conversación con NTN24, llevó a algunos de los reclusos a romper los barrotes de sus celdas para ponerse a salvo en la cancha del penal:
“Fue una experiencia traumática, la infraestructura de estos penales suele ser muy antigua. Sentimos mucho temor, hubo daños que, si bien no fueron graves, parecían bastante dramáticos a la hora de evacuar”, recordó.
Y es que los pisos superiores de la cárcel en la que se encuentra no fueron evacuados, debido a que, “hubo muchos custodios que no abrieron las puertas y los presos quedaron encerrados en el edificio. Al final no pasó nada, pero el sistema penitenciario no está preparado para emergencias”.
Leía un libro cuando sintió la fuerza del primer terremoto y sus compañeros empezaron a gritar, pidiendo que abrieran las rejas para poder salir del edificio. Un llamado que fue atendido solo en las primeras plantas por algunos custodios. Otros, salieron a correr:
“Vimos cayéndose pedazos del edificio, la gente corriendo, unos encima de otros, a pesar de que hay muchas personas discapacitadas, que no tienen una pierna, que no pueden caminar, adultos mayores, que están postrados en cama, y no están recibiendo un tratamiento adecuado… prácticamente fueron los últimos en evacuar”.
Presos no han podido comunicarse con sus familias y temen mayor escasez de suministros:
Antes del doblete sísmico el menú solía ser el mismo todos los días: arroz, sardinas y un acompañamiento, que intercalaban, a veces arepa y a veces papa dulce, en los mejores días. En otros, se limitaban a darles arroz; lo que mantiene preocupada a la población carcelaria:
“Si así era el problema antes del terremoto, imagínense cómo va a ser ahora en lo que respecta a alimentación y salud”, se preguntó el hombre, que se hizo llamar Juan.
Los presos no tienen agua y la energía es intermitente. Además, varios de ellos no han logrado ponerse en contacto con sus familias. Una forma adicional de sufrimiento, según advirtió el Comité por la Libertad de los Presos Políticos:
“Los sismos volvieron a poner en evidencia una realidad que las familias de los presos políticos denuncian desde hace meses: la ausencia de mecanismos oficiales de información y comunicación con las personas detenidas. En situaciones de emergencia como esta, la incomunicación se convierte en una forma adicional de sufrimiento. Madres, padres, esposas e hijos llevan horas sin saber si sus familiares están bien, si los centros de reclusión ubicados en las regiones sacudidas por los sismos sufrieron daños o si existe algún riesgo para su integridad”.