Tras el fin de acuerdo nuclear, Rusia inicia pruebas con misil de largo alcance
El misil puede transportar una ojiva nuclear y recorrer una distancia de 35.000 kilómetros.
Noticias RCN - AFP
10:12 p. m.
Con una capacidad de alcance de 35.000 kilómetros y una potencia que, según el Kremlin, cuadruplica a cualquier armamento similar en Occidente, Rusia probó con éxito este martes 12 de mayo el Sarmat, su nuevo misil balístico intercontinental (ICBM) de largo alcance.
El presidente Vladimir Putin fue tajante al declarar que "este —el primer proyectil de categoría ‘superpesada’ fabricado en la era postsoviética— es el sistema de misiles más poderoso del mundo".
La prueba del misil, capaz de transportar una ojiva nuclear, se produce en un escenario de incertidumbre global, apenas meses después de que el último tratado de limitación de arsenales atómicos con Estados Unidos, el New START, expirara definitivamente en febrero.
La finalización de dicho acuerdo liberó formalmente a las dos potencias nucleares más grandes de restricciones que frenaban sus arsenales, y aunque Moscú notificó a Washington sobre este lanzamiento a través de la agencia estatal TASS, el horizonte diplomático sigue siendo árido.
Diálogo entre Estados Unidos y Rusia para alcanzar un nuevo tratado nuclear aún no es visible:
A pesar de que ambas naciones acordaron restablecer un diálogo militar de alto nivel, no existen indicios de que el New START vaya a ser renovado o prolongado.
En este vacío legal, Putin ha redoblado su apuesta asegurando que el misil, conocido en la clasificación de la OTAN como "Satan II", entrará en "servicio de combate" antes de que termine el presente año, una promesa que el mandatario ha repetido desde las primeras pruebas en 2022 sin que se haya concretado hasta la fecha.
No obstante, la retórica del Kremlin es analizada con matices por los expertos internacionales. Pavel Podvig, investigador principal del Instituto de las Naciones Unidas para la Investigación sobre el Desarme, consideró que el despliegue del "mayor misil" de Rusia es un objetivo realista.
Sin embargo, restó peso a la alarma mediática al señalar que, pese a su tecnología, la incorporación del Sarmat no provocará "un cambio significativo en el potencial disuasorio de las fuerzas estratégicas rusas", situando la noticia más en el terreno del cumplimiento de plazos técnicos que en una alteración drástica del orden militar mundial.