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Túnez celebra con decepción el aniversario de la Primavera Árabe

Hace tres años, la inmolación de un vendedor ambulante dio origen a la revolución ciudadana más gran del mundo árabe.


Noticias RCN

dic 17 de 2013
11:27 a. m.

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Túnez celebra el tercer aniversario de la inmolación de un vendedor ambulante que desencadenó la oleada de protestas conocidas como la Primavera Árabe, pero ante la persistencia de las tensiones sociales y políticas, también será una jornada de manifestaciones.
En Sidi Buzid, la ciudad en que Mohamed Buazizi se inmoló el 17 de diciembre de 2010, harto de la pobreza y las actuaciones policiales, estaba convocada una manifestación para denunciar la marginación económica de esta región del centro-oeste del país.
Después de que muchas protestas degeneraran en violencia en los últimos años, el jefe del Estado, Moncef Marzuki; el primer ministro, Ali Larayedh; y el presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Mustapha Ben Jaafar, prefirieron no acudir a las ceremonias oficiales.
"Por cuestiones de seguridad, la inauguración (del festival) en presencia de los tres presidentes ha sido anulada", dijo Mohamed Jaleli, organizador de las celebraciones oficiales del "Festival internacional de la revolución del 17 de diciembre".
Durante las ceremonias del año pasado, algunos asistentes lanzaron piedras a los dirigentes tunecinos.
Desde el inicio, los manifestantes habían empezado a reunirse ante la sede del gobernador regional, donde se inmoló Buazizi, una acción que desencadenó una oleada de protestas que se saldaron con la caída del régimen de Zine El Abidine Ben Alí, el 14 de enero de 2011.
En los países de la región a los que se contagiaron estas movilizaciones, la pobreza sigue siendo el principal motivo de descontento. Túnez, además, es el país con la tasa más elevada de desempleo, que alcanza a un 24,4% de la población activa y a un 57,1% de los diplomados.
"Ninguno de los diferentes Gobiernos de los últimos tres años ha conseguido mejorar las condiciones económicas de los hombres y mujeres" en el país, escribió con motivo del aniversario el diario La Presse.
En Túnez capital tampoco había previstas grandes ceremonias, pero sí que se habían convocado manifestaciones a través de internet.
Entre ellas estaba la de Ansar Asharia, un movimiento yihadista prohibido al que se acusa de ataques contra las fuerzas tunecinas y del asesinato de dos opositores este año.
Los islamistas del partido Ennahda, que llegaron al poder tras las elecciones de octubre de 2011, son acusados a menudo de laxismo, o incluso de complicidad, con los grupos yihadistas.
El aniversario de la revuelta llega, además, en un contexto político complejo.
Tras dos meses de negociaciones y a pesar del rechazo de una parte de la oposición, el ministro de Industria, el independiente Mehdi Jomaa, fue designado el sábado como sucesor de Ali Larayedh como primer ministro.
El 18 de diciembre debe decidirse el calendario de entrega de poderes de Ennhada, para que el nuevo primer ministro lleve a Túnez a elecciones en 2014 y saque al país de su profunda crisis política, a pesar de que aún no se han adoptado ni la nueva constitución -en proceso de redacción-, ni la comisión y la ley electorales.
Pero a pesar de la crisis política, del auge de los grupos yihadistas y de los profundos problemas económicos y sociales, Túnez no se ha hundido en la violencia y la represión, como otros países de la "Primavera Árabe".
"Túnez es actualmente la experiencia más avanzada de (la Primavera Árabe). Nada permite afirmar que se hunda realmente en la inestabilidad", consideró François Burgat, del Instituto de Investigación y de Estudios sobre el Mundo Árabe y Musulmán.
AFP
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